El sello coruñés del Masters

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Jugador tardío, Jorge Parada se hizo profesional para encaminar su carrera a la enseñanza en Estados Unidos y ahora es uno de los entrenadores de moda

17 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Decenas de jugadores españoles llegan cada año a Estados Unidos para formarse en la universidad y seguir compitiendo como golfistas. Casi ninguno termina triunfando. El coruñés Jorge Parada siguió ese camino hacia el otro lado del Atlántico, pero enfocó muy pronto su formación hacia la enseñanza. El domingo abandonó Augusta como el entrenador del sorprendente subcampeón del Masters, Jonas Blixt, que salta del 53 al puesto 33 del ránking mundial. La semana del Masters simboliza la trayectoria de Parada en Estados Unidos, donde ha ido dando pasos, auténticas zancadas, gracias a su esfuerzo y sin saber de días libres. El lunes empezó la semana del torneo en Augusta, donde permaneció hasta el jueves, pues debía volar a Jacksonville para cumplir con su compromiso de trabajar durante un par de sesiones con la sueca Anna Nordqvist, la otra figura a la que entrena. El sábado ya vivió la jornada del movimiento en Augusta, que convirtió a Blixt en tercero de forma provisional, a solo un golpe de los líderes, Bubba Watson y Jordan Spieth. Y el domingo regresaba a su casa de Jacksonville Beach para reincorporarse a su labor como instructor jefe del Tour Academy de Sawgrass, la sede del circuito profesional estadounidense.

Blixt asombró por su papel en su primer Masters, un torneo que requiere un gran conocimiento del campo, una tranquilidad que solo suele aportar la experiencia en un recorrido muy peculiar. Y Parada, al filo de los 30 años, también describe una trayectoria asombrosa.

Empuñó su primer palo de golf con 14 años, animado por su primo Alfredo García Heredia ?profesional que se abre paso en pruebas internacionales?, a los 18 se fue a la Campbell University de Carolina del Norte y dos temporadas después ya era profesional. No se haría famoso ganando campeonatos, pero convertiría su pasión en su profesión. Su formación le llevó a la academia de David Leadbetter, uno de los grandes gurús del golf, conoció a otros entrenadores de prestigio, como David William, que trabajaban con Paula Creamer, o Gary Gilchrist, que descubrió a la niña prodigio Michelle Wie... Entabló amistad con David Orr, especialista en biomecánica aplicada al golf, hizo prácticas en la academia de Fred Griffin en Orlando y cerró su formación sobre gestión de campos de nuevo en Carolina del Norte. Parada estaba listo para empezar a trabajar en el TPC de Sawgrass, uno de los campos más emblemáticos del mundo.

Hoy dirige allí la Tour Academy. Y tal es su dedicación, tal cantidad de compromisos atiende, que renunció a parte de las responsabilidades que tenía como director. Aunque el entrenador de golf no vive todo el año junto a sus jugadores, quiere implicarse en la carrera de Blixt. La próxima semana, por ejemplo, la pasará a su lado en el Zurich Classic de Nueva Orleans. Y también entrena a Nordqvist, a Matt Every y a David Limgmerth, por citar solo a los golfistas más conocidos.

En el Masters, tan rígido y tan bello, el entrenador queda relegado a la zona de público, no solo durante la competición, sino también durante las rondas de prácticas. Desde detrás de las cuerdas se movía, lejos de las cámaras, Parada, siguiendo con la mirada a Blixt y a su cadi, el también debutante en Augusta Zach Williamson. El sábado ajustaron detalles para cerrar la bola de derecha a izquierda como piden la mayoría de calles de Augusta. Mal no lo hicieron porque el domingo el juego del sueco fue fiable como pocos, «el jugador más sólido en los seis o siete últimos hoyos». Palabra de Manuel Piñero.