El plan de autoempleo Mulleres Colleiteiras, de Arquitectos sin Fronteras, forma a mujeres en situación de exclusión para la recogida de aceite usado
13 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Son mujeres que viven en los poblados chabolistas de As Rañas y la conservera Celta. Usan batas de color naranja, casi siempre sobre sus vestidos negros. Forman el colectivo Mulleres Colleiteiras. Llevan un año cosechando en el barrio coruñés de Monte Alto. Acaban de decidir su ampliación a otro barrio, el de Los Rosales, y preparan su salto a una nave en el concello de Oleiros.
Esta iniciativa «tiene como principal objetivo el autoempleo de mujeres en exclusión social a través de la gestión del aceite doméstico usado: recogida, tratamiento y reutilización de este residuo en un proceso local y de bajo coste, que generaría empleo para mano de obra desempleada, logrando una propuesta eficiente en la gestión de este residuo, sensible y respetuosa con el medio ambiente». Esto explica Rocío Botana, de Arquitectos sin Fronteras, la ONG que ha puesto en marcha este proyecto.
Empezaron siendo cuatro mujeres, pero ya son 25 las voluntarias. Por ahora no les da para vivir, que es el objetivo. El plan se asienta en la necesidad de «darles formación» a este colectivo de mujeres. Esta pasa por «las reuniones organizativas semanales, las jornadas sobre habilidades sociales, las de técnicas de venta y las de formación», explica Botana.
Además, a través de la Fundación Ronsel, han recibido el apoyo de Manuel Rivero Pérez, un experto en coaching de grupo y autor del libro De Roncesvalles a Compostela. Este volumen ha sido utilizado para encuentros de coaching en espacios tan dispares como una escuela de negocios o colectivos de presos de Alcalá-Meco que hicieron varios tramos del Camino de Santiago.
Rivero detalla que en el coaching para grupos hay cuatro pasos básicos. «O inicio do proxecto é idílico, de entusiasmo; pero aquí hai distintas familias, e aínda que sexan mulleres da mesma etnia, unhas son de aquí e outras portuguesas». Cuando tuvieron las sesiones de coaching «estaban na segunda fase, que é a de conflito; había problemas, desánimo, empezaban a buscar culpables, estaban como atascadas». Detalla Rivero que esta es «unha etapa dura, pero hai que identificala e facer aflorar o conflito: que si unhas teñen auga e outras non, que si o coche...». El siguiente paso ha sido el de fijar unas normas claras, «entendibles por todas», algo que lleva a un proceso de selección. Y la fase final, en la que están ahora las Mulleres Colleiteiras, y que es la de «produtividade, o deseño da estratexia». Dentro de este proceso está la creación de una empresa integrada por estas mujeres. Por ahora sería «sin percibir retribución alguna más que el reparto posterior de los beneficios generados tras finalizar la recogida, una vez cubiertos los gastos derivados de la misma».
Arquitectos sin Fronteras apunta que es indispensable para integrarse en Mulleres Colleiteiras «participar en el proyecto de inserción integral y en las actividades derivadas de su itinerario personalizado de inserción sociolaboral y habitacional, haciendo hincapié en la formación básica y alfabetización de las participantes». Y es que «este proyecto de autoempleo no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar la inclusión plena en todos los ámbitos» de estas mujeres.