Su inauguración, en 1989, marcó un antes y un después en la vida universitaria ourensana y, con el tiempo, el edificio de Hierro del campus se convirtió también en un referente arquitectónico de la ciudad. Ayer el profesional que lo hizo realidad, Juan Rodríguez de la Cruz, protagonizó la primera de las jornadas que el campus provincial va a dedicar a los edificios universitarios, dentro de un programa de colaboración entre el vicerrectorado y el colegio de arquitectos. «Fue un proyecto feliz, en el que no hubo la más mínima injerencia», destacó De la Cruz, quien ganó un concurso realizado a nivel gallego. Eso sí, reconoció que el presupuesto de 448 millones de pesetas era ajustado y esa fue una de las razones por las que se optó por el hierro para recubrir la fachada, algo imposible hoy en día. El que por aquella época era presidente del patronato del Colegio Universitario, Cesáreo González, recordó que antes de optar por la construcción del nuevo inmueble, se visitó al obispo con la intención de que cediera el Seminario Mayor. Dijo que no. Y así nació el campus actual.