La gallego-siria que lucha en la Red

Leila Nachawati Rego se ha convertido en una destacada activista


El mundo a los cuatro vientos Siria

Leila Nachawati Rego se ha convertido en una destacada activista

Criada en gallego y castellano y concienciada en árabe, Leila Nachawati Rego es una de las voces más clarificadoras de la revolución siria en España. La que remarca que el conflicto armado que sufre el país natal de su padre «no ha venido de la nada». «Antes del 2011, Siria era un agujero negro que enmascaraba un Gobierno tremendamente fascista contra su propia población. A quien hoy pretenda entender lo que ocurre, le falta un contexto de cincuenta años». Leila lo conoció y, como «los niños y los animales», recuerda, «respiró el miedo» aquellos años de infancia en los que su familia -su madre, gallega, y su padre, sirio- se trasladó de Santiago de Compostela a Damasco. «Eran los años ochenta, en un país cerrado y aislado, muy duro para una persona de fuera? Decidimos volver a Galicia».

Leila se mantuvo en ruta y en contacto, hasta que en marzo del 2011 decidió posicionarse al lado del levantamiento del pueblo sirio. «Apoyamos tu postura, a cambio de que ninguno vuelva a entrar en el país hasta que caiga el régimen»: aceptó la condición de sus padres.

Desde entonces forma parte de la escena activista árabe. De las cuentas que agitan las redes sociales, la denuncia, el debate de la región; y que tuvieron una cita esta semana en el cuarto encuentro de blogueros árabes celebrado en Jordania. La iniciativa comenzó antes de las llamadas, con más o menos acierto, revoluciones de Internet. «Cuando solo estábamos explorando los límites. Todavía nadie le decía a Bachar al Asad [el presidente sirio] que se fuera, pero había ese intento de romper los límites de la censura», aclara.

Lo consiguieron. «Cuando participé por primera vez en este encuentro en el 2011, la euforia era brutal. Nos sentíamos testigos históricos y en pequeña medida parte de esos cambios. Ahora la sensación es de desánimo. Lo que uno puede hacer escribiendo o blogueando es limitado cuando hay semejantes dictaduras y grupos de poder tan crueles. Nosotros tenemos un bolígrafo y un blog, pero ellos tienen armas». También la prisión, como demostró la ausencia de compañeros egipcios y sirios que no pudieran asistir a esta edición porque se encuentran detenidos.

«No puedo callar»

Pero esta profesora de Comunicación de la Universidad Carlos III, acérrima defensora de la libertad de expresión -«la madre de todas las libertades», considera-, no puede callar. A esta causa y a Siria destina casi la totalidad de su tiempo profesional y personal.

Un perfil público con más de 15.000 seguidores en la red social Twitter y su apellido árabe y gallego vinculados a no pocos de los proyectos que dan luz a la lucha revolucionaria siria por encima del conflicto. El último, del que es cofundadora, Syria Untold (?La Siria no contada?) que nace como un «archivo histórico de la voz del pueblo a través de su propia expresión artística».

Podría sucumbir al pesimismo, pero es en esta expresión ciudadana donde Leila valora el triunfo de estos procesos revolucionarios: «Contra esto no pueden hacer nada, por eso bombardean, encarcelan, torturan, pero no pueden silenciarlo todo». Como no lo hicieron en las épocas más férreas, cuando, hasta estando en Galicia, sucumbía a la autocensura. «Incluso los sirios que crecíamos fuera hablábamos en voz baja y con eufemismos del régimen. Esto ya te da una idea del terror en el que crecimos».

Ahora, en voz alta, ha entregado su palabra a la lucha del pueblo sirio.

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