Inyección de dopamina

Roberto Antón

FIRMAS

Existe una creencia extendida de que la única salida que tenemos para solucionar muchas de las dificultades con las que nos encontramos en nuestras vidas es la de que nos toque una lotería.

Obviamente, esto daría un giro radical a nuestra existencia, ya que no tendríamos que preocuparnos por llegar a fin de mes, y seguramente muchos de nuestros quebraderos de cabeza desaparecerían.

No obstante, según algunos datos, esto no es más que una ilusión. Un curioso estudio realizado por una universidad norteamericana consistía en lo siguiente: contactaron con dos grupos de personas, unos habían sido agraciados con loterías multimillonarias, y el otro grupo había sufrido trágicos accidentes que habían tenido consecuencias irreparables.

Una vez que se producían estos cambios en sus vidas medían su estado emocional y el de sus niveles de dopamina (llamada coloquialmente la hormona del placer).

En este primer momento, los nuevos multimillonarios daban unos niveles altos de satisfacción emocional y de dopamina, al contrario que las personas que habían sufrido los accidentes.

Pasado un año, la situación se revertía, ofreciendo mejores datos el segundo de los grupos. Estos afirmaban que habían incrementado su sensación de capacidad, su lucha, habían logrado objetivos y se sentían más unidos a sus redes de apoyo.

Por su parte, los multimillonarios habían perdido sus parejas (quizás por la ilusión de poder lograr a través del dinero nuevas relaciones), habían dilapidado gran parte de la fortuna conseguida y carecían de planes de futuro.

A pesar de estos datos, no cabe duda de que muchos de nosotros tendremos la ilusión de poder ganar un premio millonario que nos permita viajar a paraísos lejanos, poseer lujosos artículos o estabilizar nuestra situación económica y la de los que nos rodean.

Debemos saber que el mero hecho de pensar en un futuro mejor, provocará en nuestro cerebro una inyección de dopamina, y eso automáticamente nos generará placer. Que luego nos toque o no ya será otro cantar.