El secretario general del PSOE y concejal de Educación y Deportes prevé reunir a su ejecutiva esta semana. Destaca la «valía» y la «sensatez» de su equipo, especialmente la de su número dos, César Martínez, con el que compartió aula y que está llamado a jugar un papel determinante para acercar posturas.
-¿Qué grado de responsabilidad se atribuye en el hecho de que no fuera posible la integración?
-Mucha. Tengo que asumirlo. Si no se ha llegado a un acuerdo ha sido porque, de alguna manera, no he sabido transmitir mi idea de integración a mis compañeros. Lo asumo como un problema mío. Me imagino que Jesús [Gómez Arias] asumirá su parte de responsabilidad.
-¿Hubo muchas presiones a nivel provincial y gallego?
-No, hubo las que tiene que haber. A nivel provincial ninguna, y de Galicia se intentó por parte de la ejecutiva buscar puntos en común, pero nunca pusieron en duda que la forma más sana de tomar una decisión es la democracia. Exploraron esa posibilidad y al final dejaron hacer.
-¿El problema del PSOE es más de ideas o de personas?
-Me lo pones difícil. El programa electoral de las últimas municipales fue el mejor. Creo que es más de transmisión de la idea. Esa es la ventaja que tiene el BNG, el líder ya está hecho. Cuando hemos repetido candidato, hemos obtenido unos resultados mejores. Pero tenemos cierta prisa por llegar.
-¿Tiene miedo a que el trabajo del grupo municipal se vea fagocitado por la figura de Lores?
-La figura del alcalde es valorada y conocida, pero cuando se pacta un gobierno de coalición pesan más los intereses de la ciudadanos. Pontevedra necesitaba un gobierno estable. Hemos corrido un riesgo enorme, riesgo que fue aprobado en una asamblea del partido. Tenemos que diferenciarnos lo suficiente para que nuestro producto, el de las tres concejalías del PSOE, sea vendible y reconocido.