En Lugo gobierna el PSOE en minoría tras el abandono de los nacionalistas, un caso a la postre parecido al de Vigo. Sin embargo, el alcalde lucense, López Orozco, planteó desde el principio la congelación y cambios en trece ordenanzas que suponían mejoras. Sin embargo, a la oposición, PP y BNG, les supo a poco y no respaldaron este ajuste fiscal.
Lo ocurrido en Vigo es sensiblemente diferente. Antes del verano se pidió a Intervención que preparara el presupuesto del 2014 siguiendo los cánones habituales, esto es, aplicando la subida del IPC, que en esta vez era el 1,4%. En septiembre Caballero constató que el BNG no iba a respaldar el incremento y decidió congelarlos.
La oposición exigió que fuera más lejos. El PP, con una bajada del 1,4 %, y el BNG, ampliando exenciones y dando mayores facilidades a las economías más débiles. Pese a un respaldo social casi unánime, Caballero se ha negado.