Una botella con mensaje llegó de Muros a Florida en su quinto centenario

J. M. Sande MUROS / LA VOZ

FIRMAS

Mónica Ferreirós

La botella se lanzó en las inmediaciones del monte Louro y apareció a los pies de la recién inaugurada estatua de Ponce de León en la ciudad estadounidense

23 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Un mar de casualidades hicieron posible que hace solo unos días, coincidiendo con el quinto centenario del descubrimiento de Florida por Juan Ponce de León, una botella con dieciséis mensajes de paz escritos por los alumnos del colegio Ramón de Artaza de Muros llegase, ni más ni menos, que a los pies de la estatua de Ponce de León, que acaba de inaugurarse con motivo de los actos del aniversario.

Los estudiantes metieron sus misivas en el recipiente de cristal, con lemas como «que todas as razas do planeta podan soster o mundo en paz» o deseando que ningún niño del mundo se quede sin juguetes, el 30 de enero del pasado año. Como la escuela se encuentra situada en la ría de Muros, un chaval que en aquel momento cursaba sexto de ESO, Brais Pena, se la entregó a su padre, quien la llevó en su lancha y la lanzó en las inmediaciones de monte Louro.

La llamada del escultor

La sorpresa de la directora del centro, María Josefa Vilar Gómez, fue mayúscula cuando, esta semana, recibió la llamada de Rafael Picón, el autor de la escultura a Ponce de León. La botella no solo había llegado a Florida en un año muy especial, sino que fue encontrada por un matrimonio que, al ver los mensajes, se dio cuenta de que podían proceder de algún sitio de España -están escritos en gallego- y, como conocía al artista, que es del sur de España, se los entregó.

Como en varios textos se citaba al colegio, el escultor Rafael Picón contactó con la escuela y remitió a la directora, escaneados, varios de los mensajes que habían sido incluidos en la botella.

También relató el cúmulo de casualidades que hacían del hallazgo un hecho nada corriente. Con motivo del quinto centenario se le encargó a Rafael Picón la realización de la estatua de Ponce de León y, una vez hecha, surgieron las discrepancias sobre su emplazamiento. Después de muchas deliberaciones se decidió situarla en un lugar al que, hace ya muchos años, había llegado, también por mar, un cofre con diverso tipo de objetos en su interior. Tomada la decisión e inaugurada la figura, a sus pies aparece, nada menos, que una botella con mensajes que ha navegado desde Muros. La sorpresa, desde luego, fue mayúscula.

El artista comunicó al colegio su intención de dar la mayor difusión posible a la historia y, además, se comprometió a visitar el Ramón de Artaza en su próximo viaje a España. Los alumnos, por su parte, están escribiendo un relato sobre la hipotética trayectoria que pudo seguir la botella.