El bipartito y las escenas de matrimonio

La Voz

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El sobrecoste de Pasarón ha sido el último desencuentro.
El sobrecoste de Pasarón ha sido el último desencuentro. r. leiro< / span>

También resultan recurrentes los episodios de tensión en las relaciones BNG-PSOE. A lo largo de las diversas fórmulas de colaboración que ambos mantienen desde 1999 para la gobernanza del Concello: ya fueran pactos de legislatura y/o gobiernos en coalición como actualmente. Ya fuera con Taboada, con Tere Casal o ahora con Louro. La decisión de Mosquera y su entorno de intentar consolidar el puente de A Barca con un único sentido de circulación; y el desfase presupuestario de las obras de Pasarón, son los más recientes motivos de fricción entre los cónyuges.

Incluso Moreira oteó la posibilidad de inmiscuirse en la pareja. Intentó meter un palo entre las ruedas del bipartito invitando a Louro a que se sumase ayer a la cadena humana que reivindicó la plena reapertura del puente al tráfico rodado.

El teniente alcalde aparentó una duda inicial ante el envite, pero después optó por mostrar «sustantivamente» su alejamiento del PP. A pesar de que Louro también quiere que el puente vuelva a tener doble sentido.

Lo del desfase (disparo-disparate) del coste de Pasarón es otro cuento y tiene otra pinta. Aquí es Tino Fernández quien lleva la voz cantante. Con el apoyo de la dirección provincial del PSOE y el grupo socialista en la Diputación, han decidido judicializar la exigencia de datos a Louzán sobre el auténtico coste del nuevo estadio.

Es dinero público, de todos y resulta muy entendible que se quiera saber si la obra costó el doble (más de 15 millones) o hasta el triple (cerca de 22 kilos) de lo inicialmente presupuestado. Y Tino le tiene pánico a los costes que sobrevendrán cuando se recepcione la obra.

En cambio, el Bloque decidió mirar para otro lado. La excusa dada por Mosquera («trátase dun asunto pechado»), obedece a que Lores y Louzán pactaron no pelearse en este tema en aras a un interés superior.

Sin embargo, y pese a la diferencia de estrategias constatables entre nacionalistas y socialistas, está garantizada la continuidad del matrimonio. Son como esas parejas que discuten y discuten pero siguen juntos y arreglan en el tálamo.

Las escenas (que seguirán ocurriendo) son un peaje que ambas partes pagan muy a gusto y que se intensificarán conforme se acerquen citas electorales. Ya lo verán.