Marcelino Soto, vecino de la parroquia de Padróns, en Ponteareas, relataba anoche que el médico portugués secuestrado llegó a su casa «muy cansado y asustado». El hombre enseñó su tarjeta de identificación como médico en Portugal y pidió sentarse y un teléfono. «Nos explicó que le dejaron sobre las cinco de la tarde en lo alto del monte, al lado de un depósito de agua y que le dieron un foco y le dijeron que bajara guiándose por el tendido de alta tensión», manifestó. Caminó durante dos horas hasta que pudo alcanzar la carretera y llegar a la casa.
La víctima habló con su hijo y los dueños de la casa avisaron a la policía. Marcelino le ofreció dos vasos de agua mientras esperaba la llegada de la Guardia Civil. El doctor les explicó que lo secuestraron cuando salía del supermercado en Portugal. Consiguieron robarle unos 400 euros y varias tarjetas, aunque logró esconder una en un zapato. También manifestó que lo trataron bien.
La Guardia Civil lo trasladó a la Comandancia de Pontevedra, donde poco antes de las once de la noche logró reunirse con sus familiares protagonizando un encuentro muy emotivo.