La polémica por la biblioteca central es la penúltima que enfrenta a Caballero con la Xunta después de otras muchas en sus seis años de alcalde, aunque solo desde la llegada de Feijoo al Gobierno autónomo. Antes, con el socialista Touriño, todo eran días de vino y rosas.
Sin embargo, después de la biblioteca vendrán otros conflictos. Y no es que nadie lo adivine, es que ayer lo advirtió el propio alcalde. «Habrá más casos como éste. Estamos rastreando todos los compromisos del Concello con la Xunta para encontrar pagos que no debemos hacer», explicó el alcalde a los periodistas. «Queremos ver como trata el Gobierno de Feijoo a Vigo y compararlo con lo que hace en otras ciudades».
Aunque era previsible, queda en evidencia que las tensiones entre el alcalde y el gobierno socialista que preside serán uno de los ejes de su gestión hasta las municipales del 2015. De hecho, lo viene siendo desde 2009, aunque en los últimos tiempos se ha agudizado la tendencia a confrontar con el presidente y sus conselleiros. Por tanto, es muy probable que la llamada a la prudencia que hizo ayer el titular de Cultura caiga en saco roto.
En los últimos años ejemplos similares los hay por doquier. Los más significados fueron posiblemente la fusión de las cajas y de carácter más local la puesta en marcha del área metropolitana. Y junto a ello choques como el del nuevo hospital o la Cidade da Xustiza. A lo largo de este año la polémica alcanzó especial virulencia en el tema del aeropuerto, que todavía se mantiene.
Como consecuencia, las relaciones entre ambas partes están rotas en mil pedazos, lo que en ocasiones conlleva que se pierdan también las formas. Actos en los que no se invita a la otra parte, la colocación de una placa en el auditorio, una obra conjunta, en la que solo figura del alcalde, o la inauguración de calles por Caballero pese a financiarlas mayoritariamente la Xunta.