Amigos y familiares continuaron la lucha por una muerte digna
13 ene 2013 . Actualizado a las 11:54 h.«La justicia investiga la muerte del tetrapléjico que pidió la eutanasia». Así titulaba La Voz de Galicia su portada tal día como hoy de 1998 para anunciar el fallecimiento del sonense Ramón Sampedro, el primer español que reclamó ante los tribunales el derecho a morir dignamente. Su llama se apagó, pero la lucha que él emprendió sigue hoy viva de la mano de amigos, familiares y miembros de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD).
La Voz siguió de cerca todos los lances de la batalla de Ramón Sampedro, que arrancó en 1993 cuando, tras llevar 25 años postrado en una cama a raíz de un accidente en la playa de As Furnas, decidió rebelarse contra el sistema y reclamar la eutanasia como un derecho personal. Inició entonces su particular combate contra una legislación que le estaba impidiendo materializar su objetivo: una muerte asistida.
Fue esta lucha, que llegó incluso al Tribunal Constitucional, y el buen estado de salud del que gozaba Sampedro el que, desde un primer momento, llevó a la Justicia e desconfiar. En una de las cinco páginas que aquel 13 de enero de 1998 La Voz dedicó a la muerte del tetrapléjico se apuntaba: «La buena salud de Sampedro hace sospechar que fue ayudado a morir».
Pasaron varios años hasta que se desveló el misterio, por lo menos en parte. En enero del 2005, Ramona Maneiro confesó que había sido la encargada de facilitar a su amigo el vaso con el cianuro. Por aquel entonces, el caso ya era un fenómeno de masas, avivado por la exitosa película Mar adentro. Sigue siendo una incógnita la identidad de los posibles colaboradores de Ramona Maneiro.