De los catorce colegios que disponen de servicio de comedor en Arousa, tres tienen listas de espera. Al mencionado caso del Antonio Magariños en Cambados se suman el de A Lomba y Rubiáns, en Vilagarcía, con 32 y 9 niños, respectivamente, que aguardan a que quede alguna plaza vacante para poder sentarse a la mesa junto a sus compañeros. En los demás colegios, o bien tienen la oferta ajustada a la demanda o sobran plazas. Los comedores más populosos son los de Catoira y Meis, donde la mayoría de los alumnos utilizan el servicio de transporte escolar. En ambos casos están gestionados directamente por la Xunta, al igual que los de Vilagarcía. En el resto, los comedores están en manos de las asociaciones de padres de alumnos que prestan el servicio, mediante una empresa de cátering, con el fin de facilitar a los progenitores la ansiada conciliación laboral y familiar. La desventaja respecto a los primeros es que los usuarios deben asumir el total del coste de los menús, de manera que resultan más caros que en los comedores públicos.