Reivindica el «beneficio social neto» de las disciplinas de Letras
20 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Juan Manuel Monterroso acaricia con la punta de los dedos el caballo de batalla de sus antecesores en el decanato de la Facultade de Xeografía e Historia desde años 90: la redacción del ansiado plan director para un edificio que estos días está ya siendo objeto de intervención.
-Las tullas desaparecen.
-Hay una foto, que es la portada del libro de Gurriarán Inmunda escoria, que es el claustro de Historia lleno de estudiantes y sin ninguna planta. Se empiezan a plantar hacia 1969-1972. No son árboles, son tullas para setos que han crecido de forma descontrolada. Había tres problemas. Han crecido de forma desmedida y alcanzaban ya la tercera planta del edificio, el volumen hacía que el claustro no se valorase como es y le quitan toda la luz al edificio. Además estaban secas. Se han cortado y ahora el claustro se ve como lo que es, un claustro limpio.
-Y aparecen los andamios.
-Están montando los andamios en la parte interior del claustro, que es otra razón por la que tuvimos que cortar las tullas. El objetivo es reponer el tejado. No es hacer uno nuevo, porque se aprovechará parte de la estructura pero sí una revisión completa a los tejados, a las bajantes y los canalones. Tenemos la esperanza de que para el edificio sea un balón de oxígeno, porque tenemos ya despachos con agua dentro.
-También han reabierto hace poco la biblioteca.
-Está sin rehabilitar todavía. Tenemos una gran esperanza en que el Rectorado aborde su rehabilitación de forma más o menos inmediata, a medio plazo como mínimo. Necesitaría una desinsectación total y un proceso de desmontaje y fijación de todas las estructuras. Es una obra de cinco meses, sin problema. El inconveniente es que cuando se haga habrá que cerrar la biblioteca. Intentaremos que sea en los períodos que menos molesten a los alumnos.
-Y llevan tiempo reclamando un plan director para el edificio.
-Lo que hay que hacer es redactar el plan, porque es asumible y está incluido en las obras de este bienio. Creo que de aquí a un par de años debería y estará más o menos elaborado. Serviría para definir los usos y qué edificio queremos para los próximos 30 años, con lo que el segundo paso es programar las actuaciones en función de los recursos y las necesidades. Hay cosas que no hay que tocar, como la parte noble del edificio, y otras que habrá que repensar.
-Además de las infraestructuras, sobre la mesa está la imposición de un mínimo de alumnos en las titulaciones. Xeografía peligra.
-Tenemos que ver como acaba la matrícula este año. A día de hoy hay 30 matriculados y tengo la confianza de que se cubra, pero a pesar de todo, por mucha crisis que haya, no podemos reducir las cuestiones a números, sino que hay que analizarlas en función de necesidades y servicios. Xeografía es la única titulación gallega en Galicia, con lo que los geógrafos ahora tienen una dimensión profesional enorme, porque son buena parte de los que analizan, estudian y se enfrentan a la gestión del fenómeno turístico y a la ordenación del territorio. La pregunta es si Galicia se puede permitir prescindir del grado de Xeografía e Ordenación do Territorio.
-El plan es que los másteres se modifiquen en función del mercado laboral y los grados sean estables.
-La lógica es esa. Los grados no deberían estar en duda, porque es la base de la formación de posgrado. Los másteres sí pueden evolucionar porque las demandas del mercado pueden provocar que un máster desaparezca momentáneamente y regrese. La enseñanza es muy sensible. Hay que retocarla pero no hacerla completamente nueva, porque no todo está mal. Los grados son la base de la enseñanza superior y debería haber una estructura intocable.
-¿Los recortes afectan más a las Humanidades?
-La investigación básica se resiente por la falta de financiación y se está perdiendo capital humano. Hay que entender que las Humanidades también hacen investigación básica. No sé si es la sociedad no entiendo lo que hacemos o no se le sabe explicar la utilidad que tienen. Las Humanidades siempre son útiles porque nos permiten conocernos mejor y nos hacen un poco más libres. Me gustaría que alguien hablase del beneficio social neto del conocimiento humanístico. Santiago no sería Santiago sin las Humanidades.