El caso de la ONCE se suma a una lista de la que forman parte también el Museo da Historia, la nueva perrera o las medianeras de la Peregrina
17 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.A finales de enero de este año, el jefe del gabinete jurídico de la ONCE, Manuel Gallego, ya advertía de que «la única forma de garantizar que se cumplirá el convenio [urbanístico con el Concello de Pontevedra] es aplazarlo». La razón, obviamente, la situación económica. Hoy, la comisión municipal de Urbanismo aceptará la renuncia de la ONCE a la licencia de construcción de la que tendría que ser su nueva sede en la ciudad, un edificio en que se planeaba invertir 3,4 millones de euros.
Este es el último proyecto que se va al cajón a causa de la crisis económica, pero no es el único. Pontevedra conoce un buen puñado de aventuras, iniciativas o ideas frustradas por el mismo motivo: la falta de financiación.
Sin ir más lejos, en el campo urbanístico hay varios. Los edificios que tendrán que construirse en los antiguos terrenos de Tafisa, cuya urbanización permanece cerrada; el desarrollo del polígono de Valdecorvos, con apenas un edificio en obras, una licencia concedida y otra en trámites de caducidad; el proyecto del la Finca del Teucro, que preveía construir viviendas, una plaza y un párking subterráneo; o el aparcamiento para residentes en la Huerta del Cura. Al preguntar por cualquiera de estos asuntos en las áreas municipales de Urbanismo o de Infraestructuras, la respuesta es similar: no se dan las circunstancias económicas, los bancos no dan financiación, el momento es malo...
El azote de la tormenta económica no solo se ha llevado por delante en Pontevedra proyectos urbanísticos privados. También hay iniciativas públicas que se han acabado relegando al olvido.
El ejemplo más claro es el Museo da Historia, que se proyectaba para hacer visitables los restos arqueológicos localizados en la plaza de Valentín García Escudero. El Concello convocó un concurso de ideas, eligió un ganador, contrató un proyecto que iba a costar del orden de 8 millones de euros... Pero llegó la crisis y hoy la mayor parte de esos restos que forman parte de la historia de la ciudad vuelven a descansar bajo tierra.
El Concello también iba a construir un nuevo refugio de animales con un presupuesto superior al millón de euros. Hasta quirófano, iba a tener. El proyecto arrancó con el acondicionamiento del terreno en Verducido, pero una vez más las derivas económicas lo frustraron y ahora hay que conformarse con una mejora de las instalaciones de la perrera de Campañó.
Medianeras y Pilla Bici
¿Y las medianeras de la Peregrina? Otro proyecto que se ha ido al garete tras dar vueltas durante años por las oficinas del Concello. El equipo de arquitectos que ganó en el 2010 el concurso de ideas convocado para dar con una solución trabajaba ya en el proyecto, presupuestado en medio millón de euros, cuando llegó el tijeretazo.
También cabría meter en este amplio saco al Pilla Bici, que sucumbió hace un par de años en aras del ahorro de costes para el Concello. O incluso la rehabilitación de la Casa Consistorial, que aunque tiene una primera fase actualmente en ejecución, ha visto como las previsiones iniciales mermaron considerablemente.