José Oriola, socio número 2.001 del Arousa: «¿Con esto no me toca nada, un viaje a Canarias?»
FIRMAS
«Pues me entero ahora que es el 2.001. ¿Pero no me toca nada, 2.000 euros o un viaje a Canarias?». José Oriola se tomaba con humor la entrega ayer tarde del carnet número 2.001 del Arousa en la zapatería de su propiedad. Bromas aparte, contesta que «sí, claro que sí. Me hace ilusión ser el número 2.001. No lo esperaba».
Sin duda poseer la cifra -el 2.000 había sido adjudicado mucho antes de llegar a él a uno de los patrocinadores del primer equipo arlequinado, Vitaldent- es todo un orgullo para quien recuerda su pasión de aficionado arousista desde que tenía 7 años. Toda una vida, en la más rigurosa literalidad, cuando se habla de 61 primaveras repeinadas como en el caso de José Oriola.
El socio 2.001 es de los que pueden presumir de retener en la retina el fútbol y no solo los nombres de un Ramoní o Castellanos bajo palos en el césped de A Lomba. También vivir hazañas más cercanas en el tiempo, como la encabezada desde el banquillo por su ex cuñado José Manuel Gómez, formando parte de la populosa hinchada vilagarciana que vibró con el histórico ascenso a la Segunda B en Olot. Aquel momento, y el partido de Copa frente a la Real Sociedad son sus particulares tesoros en la historia común que ha venido disfrutando durante cinco largas décadas. Su único lunar, afirma Oriola, que ni él en su día ni su hijo Quique, hoy futbolista del Vilagarcía, recibiesen del Arousa la oportunidad de probar su valía en el primer equipo (José lo tuvo que dejar con 17 años cuando empezaba a despuntar en el Cambados por una hepatitis).
Apoyo al trabajo bien hecho
Pese a sus muchos años de arousismo, el patriarca de los Oriola acumula pocas campañas como socio. «Cuando Gómez fue entrenador y en los primeros cuatro años que fue presidente antes de Manolo -Abalo-, después me di de baja porque no me gustaba cómo hacían las cosas. Cuando entró Manolo me volví a hacer socio desde el principio, porque me gusta cómo trabajan. Le echaron lo que había que echarle con el club a punto de desaparecer, y había que apoyarles».
Oriola había pedido esta temporada dos carnets, uno para su hijo y otro para él. «Pero se equivocaron y antes de empezar la Liga me trajeron uno. Pasó el tiempo y cuando vino el Pontevedra lo volví a reclamar, porque mi hijo también quiso ir al partido. Por suerte estaba el presidente por allí, y me dieron un papelito conforme tenía dos carnets para pagar solo el suplemento del medio día del club». Y el tema volvió a quedar aparcado. Hasta ayer.
Todo fue por un equívoco
El equívoco en la directiva del Arousa a comienzos de campaña propició que el azar regalase a José Oriola el carnet 2.001. «Esta mañana -por ayer- fui al banco, y me encontré con uno de los colaboradores de la directiva. Le comenté lo del carnet y me dijo que no me preocupara, que me lo llevaba a la tienda por la tarde». Y en su mano lo tiene.
Oriola es uno más de los cientos de seguidores arlequinados que paladean cada nuevo partido del Arousa. Incluso una derrota como la de Boiro. Presente en el derbi, volvió «encantado por cómo jugaron». Con toda su mili encima, el socio 2.001 acompaña donde puede a los de Piscis, y «espero verlos en la promoción, si las lesiones respetan. Están que se salen». Hablar del salto a la Segunda B, dice, es otra cosa.