N-VI, remiendos sin solución

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

La vía de Fomento presenta tapones y deficiencias en su recorrido

29 sep 2013 . Actualizado a las 07:01 h.

Pocas experiencias más duras para un conductor que acercarse a A Coruña en hora punta por la N-VI. Quien puede evitarlo, lo hace, porque el que fue el principal acceso de la ciudad presenta unas carencias propias de una vía secundaria. Las actuaciones que se han llevado a cabo para mejorarla se han efectuado con cuentagotas, en largas y tediosas obras que hasta el momento no han hecho más que trasladar los atascos. Ayer mismo, a las once de la mañana, hubo un accidente en el cruce de Ferrol, otro punto conflictivo.

Perillo. Saliendo de A Coruña, la primera en la frente. Tras pasar el puente de A Pasaxe toca armarse de paciencia. El límite de 50 se mantiene hasta O Seixal y los semáforos se encargan de ralentizar la circulación por debajo de esa cifra. El firme no está tampoco en las mejores condiciones, por no hablar de la ornamentación de los espacios verdes. Como se encargó insistentemente de recordar el Concello de Oleiros, el ministerio había descuidado sus funciones. Ahora, en el mejor de los casos, pasan la desbrozadora.

O Seixal. En Cambre, en la zona por la que pasa la N-VI las cosas han mejorado sensiblemente desde la apertura, hace una década, del túnel, pero tampoco se libra de cola en los accesos a la carretera. Las obras de mejora no han acabado con las curvas, que siguen estando ahí eso sí, ahora con un límite de velocidad más alto, de 80.

O Carballo. A esa altura de la nacional, ya en Oleiros, el nuevo límite de 80 se convierte en un peligro. Las largas colas que se siguen generando en el semáforo de O Carballo hacen que muchos conductores se topen con la caravana cuando circulan a 80. Ya ha habido algunos frenazos y maniobras extrañas. Además, desde O Seixal hasta allí se echan de menos pasos elevados o subterráneos para peatones. Hay un nuevo paso de cebra que, una vez más, puede ser más un peligro que un servicio. Pero en la zona la principal reclamación es la eliminación del semáforo. Mientras siga allí, la carretera seguirá siendo exasperadamente lenta.

Iñás. La nueva rotonda de Iñás, la que conecta la N-VI con la vía Ártabra, también tiene sus peros, que no son pocos. Por una parte, el peralte en dirección A Coruña hace que con algo de velocidad las posibilidades de salirse de la carretera aumenten. Por otra parte, la extraña forma de la rotonda despista a muchos conductores.

Guísamo. La conexión entre la AP-9 y la N-VI es un lugar frecuentado por Protección Civil. Los accidentes son habituales en un lugar donde los conductores no tienen claro de dónde vienen los que se cruzan en su camino.

Cortiñán. Los vecinos de la parroquia bergondesa de Cortiñán siguen marcando muescas de accidentes antes sus domicilios. El semáforo reclamado nunca llegó. El último rediseño de la vía ha obligado a aminorar la velocidad, además de reconvertir un carril hacia Guísamo en una culebra de entradas y salidas. Pero el goteo de siniestros no acaba. Incluso alguna de las casas acostumbradas a encajar vehículos en sus paredes ha repetido la experiencia después de la remodelación llevada a cabo por la Demarcación de Carreteras.