Ya ha depositado el dinero para las obras del derribo pese a que otro juzgado podría en enero determinar una solución menos dañina
18 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El 16 de enero del 2014 estaba marcado como un día esperanzador en la vida de Marisa Arijón, la vecina de Coiro (Sada) cuya salud se ha desgastado por la amenaza de derribo de su vivienda construida, según los jueces, sobre un paso de servidumbre. Para ese día 16 está previsto el juicio en el que Marisa ofrecerá un camino alternativo «más corto y más ancho» que, asegura, ya ha sido rechazado por el vecino demandante pero que el juez podría obligarle a aceptar.
Pero la fecha podría ser demasiado tarde porque el sinvivir de Marisa se ha bifurcado en dos juzgados de Betanzos. Así, en la sala 1 se dirime el cambio de camino. Pero en el 2, mientras, ya se ha decidido facilitar al demandante, un abogado de Sada, el dinero para financiar la obra del derribo de parte de la vivienda. Precisamente iba a subastarse un piso de su propiedad para sufragar los gastos de los trabajos pero ella misma puso el dinero (21.000 euros, costas incluidas) in extremis para evitar perder la que será su vivienda refugio en caso de caer la de Coiro, donde convive con su marido y una hermana de 82 años que sufre un alto grado de invalidez. Marisa acudió ayer a los juzgados por si la subasta se celebraba por error. Allí coincidió con el demandante, pero no hubo cruce de palabras. En breve, este podrá contratar a quien considere para realizar las obras de derribo. El juzgado anunciará a Marisa el día en que llegarán los operarios. Solo le queda intentar dilatar el proceso para ganar tiempo hasta febrero del 2014, cuando se prevé salga la sentencia sobre el cambio de camino. La espera podría ser más tranquila de haber conseguido una cautelar que finamente no obtuvo. Tanto Marisa como su abogado no entienden la demora de un juicio que estaba previsto para finales del 2010 y hoy ya debía haber dirimido todo el polémico asunto. «Pero entonces la jueza nos suspendió la propuesta de cambio de camino alegando que era cosa juzgada», señala Manuel Raso, representante legal de la vecina de Coiro. «Pero lo cierto es que nunca se había pedido una variación de la servidumbre, simplemente se había negado su existencia. Una vez que la primera sentencia determinó que sí había paso de carro, entonces solicitamos dicha variación», argumenta Raso. Finalmente la Audiencia Provincial entendió que no se trataba del mismo contenido y ordenó la celebración del juicio sobre la variante del camino. «El Código Civil contempla que el que ocupa una servidumbre tiene la facultad de variarla ofreciendo algo mejor, y sí es el caso porque se ofrece un camino más corto y más ancho», dice el abogado. «Pero podríamos llegar tarde».