La ruta marítima es uno de los mayores atractivos de Ferrol
13 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El viaje comienza con un poco de retraso, los cinco minutos de cortesía. La cubierta está habitada por una familia, un matrimonio y un grupo de jóvenes que parlotean alegremente mientras van sacando las cámaras de fotos. Con el calor del día, el poco viento que sopla enseguida empieza a notarse y sacude todas las cabelleras, por muy bien sujetas que estén.
La ruta en lancha por la ría pasa primero por los muelles del carbón y la chatarra, amenizados por una breve explicación que da a través de un altavoz el patrón de la embarcación, Juan Fernández. «Es cierto que me toman el pelo con eso», se ríe.
Los jóvenes se mueven de un lado para otro de la embarcación, sin acabar de decidir si prefieren estar en la parte superior o a pie de ola.
Son valencianos, de Betxí, Castellón. Todos veinteañeros y todos de vacaciones. Rubén Coruncho, uno de los chicos, comenta que solo están en Ferrol de paso. «Estamos en casa de mis padres en Ortigueira. Antes fuimos a A Coruña y de vuelta pasamos por aquí, la verdad es que la ría es bonita».
El castillo de San Felipe, como de costumbre, cosecha casi todo el éxito. Sobre todo gracias a la clásica historia de la cadena defensiva que se extendía de San Felipe a La Palma.
Cuanto más se acerca la lancha ala boca de la ría más fuerte sopla el viento, y esto anima al único niño que hay en el barco a asomarse a proa. La familia es de Talavera de la Reina, al menos madre e hijo, porque el padre, Antonio Tiemblo, es ferrolano de nacimiento.
«Estamos de vacaciones, visitando mi tierra natal. Además, Aquí tenemos familia», señala al hombre mayor que está junto a él, «es mi tío».
La lancha no se acerca mucho al puerto exterior, solo lo suficiente como para una panorámica y enseguida da la vuelta.
En ocasiones, trabajadores del puerto o bañistas de las calas cercanas silban para saludar a los que vienen en el barco.
La costa es agreste y poco accesible. Esto sorprende a algunos visitantes, como al matrimonio finlandés que está sentado tranquilamente en uno de los primeros bancos. Él saca fotos de vez en cuando, ella habla muy bien español. Se llaman Kirsi y Björn y vinieron desde la Costa del Sol para escapar del calor. Cuando el viaje termina, ella sonríe y dice que le gusta que aquí haya tan pocos turistas.
Paseo en lancha por la ría