Mientras prosigue la investigación por el último alijo intervenido en el puerto de Marín, la Policía Nacional ya ha respondido a una de las incógnitas, la que se preguntaba cuál sería el destino de las ocho cajas de plátanos que servían de pantalla para los 120 kilos de cocaína.
De este modo, la Policía Nacional optó ayer por entregar la fruta a Cáritas, todo un gesto solidario ante la certeza de que, tratándose de un producto perecedero, la mercancía se podría echar a perder. Así, una por una, los agentes fueron trasladando las ocho cajas a la sede de la oenegé, que, curiosamente, comparte calle, pero no acera, con la propia Comisaría.
En cuanto a la investigación abierta, esta sigue su curso. Por el momento, no se han producido arrestos aún relacionados con este alijo que se ocultaba en un contenedor del puerto de Marín.
Su decomiso fue producto de una operación a tres bandas entre el Greco Galicia de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Agencia Tributaria que desembocó, este lunes, en la localización en el puerto de Marín de un contenedor que «despertó las sospechas de los funcionarios de Aduanas que procedieron a su apertura e inspección».
Esta intervención permitió hallar, al fondo de este espacio, un palé con las ocho cajas en las que, además de los plátanos que declaraba el manifiesto, ocultaban los 120 kilos de cocaína, cuyo valor en el mercado asciende a unos cuatro millones de euros.