«No me gusta el pescado»

Loreto Silvoso
Loreto Silvoso A CORUÑA

FIRMAS

PACO RODRÍGUEZ

Es la única dirigente de una de estas entidades en Galicia

02 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Margarita Fernández, urbanita declarada hasta que descubrió la pesca a los dieciocho años, ha dedicado todos los fines de semana de su vida a este deporte. Preside un club, el Salmo, que se considera una referencia en Galicia por su labor regeneradora del río que gestiona, el Xallas. Y ella es también la progenitora del actual campeón del mundo de pesca con mosca, David Arcay. Margarita Fernández lleva la pesca metida en las entrañas, pero confiesa que no le gusta nada el pescado.

-Pues ya me dirá qué hace con las truchas que pesca.

-Las indulto. Yo practico la pesca sin muerte. Si el anzuelo que le pones a la trucha no tiene arponcillo, no la lastimas. Para comer pescado, está la pescadería. Aunque a mí no me gusta nada el pescado.

-¿Y no le protestan sus amigos porque nunca les caiga una pieza?

-Hay miembros de mi propia familia que no me entienden. Me dicen: «¡Vas a pescar y no traes nada!». La pesca sin muerte es lo que más se fomenta hoy en día en todo el mundo. Es la única manera de conservar lo que tenemos. En Galicia vamos por detrás.

-Los pescadores se quejan de que cada vez hay menos salmones y las truchas son más pequeñas.

-Según los últimos estudios, la trucha está abocada a desaparecer dentro de noventa años. Para que eso no ocurra, el pescador tiene que implicarse. Además, cuando sueltas la trucha, incluso la puedes volver a pescar otro día.

-No sea exagerada. Ahora me dirá que reconoce a las truchas cuando las ve por el río.

-A mí no me ha ocurrido todavía, pero le puedo asegurar que conozco a varias personas a las que sí les ha pasado esto de reconocer a una trucha.

-¿Y cómo pueden saber que se trata del mismo ejemplar?

-Porque a lo mejor tenía una marca, o por el peso, o porque se les quedó la mosca metida dentro y reconocen su pieza.

-En el coto que gestiona el club Salmo, el Xallas, han logrado regenerar el río y que haya más truchas y sean de mejor calidad, gracias a esta práctica.

-Sí, de eso se trata. Cuando empezamos a hacer las competiciones sin muerte, perdimos socios porque la gente quería llevarse las truchas para casa. Pero ahora se ven los frutos. En Estados Unidos por ejemplo, están a años luz de nosotros con este tema. Captura y suelta.

-¿Y al mar no va?

-Sí, voy mucho al dique de Abrigo a por los calamares. En A Coruña también tienes pintos, maragotas, sargos, lubinas...

-Pero los calamares sí se los comerá, ¿no? ¿O tampoco?

-Sí, sí, esos sí. ¡Ja, ja, ja...!

-¿Y dónde está la diferencia?

-La diferencia es que la trucha se está acabando y tienes que preservarla. No está en extinción, pero casi. Los pescadores de hace cincuenta años te cuentan que ellos cogían hasta cien truchas cuando iban a pescar.

-¿Ahora cuántas cogen?

-Hay unos cupos. Cada pescador puede pescar diez truchas y de 19 centímetros. Creo que habría que rebajar más el cupo y subir la medida. Ya es hora de cambiar la ley. La administración tendría que ser valiente para aplicar estas medidas.

Margarita Fernández presidenta del club de pesca salmo