Austeridad y mantenimiento

Toni Silva BETANZOS / LA VOZ

FIRMAS

El nuevo gobierno ha renunciado a los grandes proyectos

25 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Análisis

Betanzos se ha comportado como un monoplaza de fórmula 1 que frena de forma abrupta al final de una larga recta. La velocidad conllevaba una excesiva deuda que podía amenazar la viabilidad del Concello, y el alcalde, el socialista Ramón García, ha optado por no volver a tocar el pedal de aceleración, una vez que apeó del volante a la alcaldesa María Faraldo. Su apuesta son las cuentas, intangibles para los ciudadanos pero que han de ajustarse por imperativo del resto de las Administraciones.

García, gobernando en el alambre por su situación de minoría, ha diseñado una gestión de mantenimiento, de inversiones modestas, de pequeños arreglos, y casi siempre tras visitas a la Diputación o la Xunta, con la que mantiene relaciones más que cordiales a pesar de la discordancia en los colores políticos. Las agónicas deudas del Concello, causadas principalmente por sentencias originadas en la anterior y larga etapa socialista, le han hecho olvidarse de los grandes fastos. No obstante, García ha tenido la fortuna de figurar en numerosas fotografías de inauguraciones con proyectos iniciados en el anterior mandato. Así ocurre con el albergue de peregrinos, visitado recientemente por Alberto Núñez Feijoo, o la escuela infantil de la Xunta, o la nueva sede del club de piragüismo. Y él puede ser el alcalde que inaugure, junto con el conselleiro de Educación, el colegio que deberá aliviar la grave situación del Vales Villamarín. La comunidad escolar así lo desea, porque eso significaría que el centro se hace en el plazo necesario del curso 2014-2015. Pero de nuevo en este asunto, Ramón García ha sido casi un mero espectador. Lejos quedan las formas insistentes de María Faraldo «aporreando» las puertas de las consellerías cada semana. Por contra, García opta por métodos casi inocuos para la Xunta, como el envío de cartas de queja, en ocasiones públicas. Así lo ordena su carácter dialogante y de consenso.

Con el mismo método intenta que la Xunta active la reforma de los inmuebles comprados en el casco histórico, donde el gobierno local tampoco parece tener la varita mágica de la resurrección de esta zona estratégica para Betanzos. No obstante, sí ha conseguido, con recursos de la Diputación, adecentar con gusto la rúa Nova. Pero el asunto pendiente en el casco es la dinamización comercial y social. Por el momento, sus méritos no son fácilmente visualizables. Ha conseguido minimizar la deuda a corto plazo a la mínima expresión, pero no ha podido paralizar la sangría del paro en un municipio que lo apuesta casi todo al área comercial.