La nueva ciudad de la tercera ronda

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago A CORUÑA / LA VOZ

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GUSTAVO RIVAS

La Voz recorre la complicada obra que cambiará para siempre la fisonomía de A Coruña

18 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Mientras observan el bosque de 24 pilares coronados con piezas triangulares de 150 toneladas de peso sobre las que se levantará el viaducto de Pocomaco, los responsables de Fomento insisten en lo «complicadísima» que es la obra de la tercera ronda. El tramo de 4,2 kilómetros que depende del ministerio pasa cuatro veces por encima de vías férreas, cruza ríos, discurre por zonas urbanizadas desde hace años y debe encajar con la parte construida por la Xunta.

Un recorrido por las obras esta semana permite ver las huellas de esas dificultades. Al lado del viaducto de Pocomaco se han levantado dos torres eléctricas de 54 metros, «las más elevadas de tipo comercial». Cambiar esa línea eléctrica costó en total más de un millón de euros. Fueron necesarias obras similares con el agua y el gas. Los servicios discurrirán en esa zona por dentro del viaducto de la Xunta, que en algunos puntos pasará a solo un metro del de Fomento.

El ministerio insiste en que las obras terminarán en abril del 2015, el plazo anunciado por la ministra Ana Pastor, aunque algunas de las últimas modificaciones efectuadas en el proyecto podrían tardar más. Los cambios, introducidos a petición del Ayuntamiento, pretenden mejorar las conexiones de la avenida con la zona urbana. Incluyen un paso inferior en el polígono de Vío, una pasarela peatonal entre Blanco White y la iglesia de San Cristovo, la remodelación del vial de la Universidad, una conexión entre Salgado Torres y Pablo Picasso y un paso inferior en el enlace de Mesoiro y el vial de conexión a Pocomaco.

En la actualidad se trabaja en varios puntos a la vez: en la enorme rotonda de Lonzas, en la zona de Pocomaco y en la parte final de A Zapateira. Allí aún serán necesarias voladuras, igual que en la zona entre Lonzas y el polígono. Pero los responsables de Fomento aseguran que no serán excesivas, quedan por mover menos del 20 % de los 1,6 millones de metros cúbicos de tierra previstos en principio.

El suelo en toda la zona es granito limpio, lo que evitará problemas de estabilidad de los taludes como los ocurridos cerca de la rotonda del pavo real.

En esas zonas se concentran, en los días de más actividad, hasta 200 trabajadores y unas 70 máquinas. Desde hormigoneras en Lonzas hasta trituradoras para áridos en A Zapateira.

Todo por una carretera que cambiará la fisionomía de A Coruña. La nueva entrada a la ciudad será un viaducto de 445 metros que conectará con Salgado Torres sobrevolando la gran rotonda de Lonzas y desembocará sin encontrar ni un semáforo en Cuatro Caminos. Será posible llegar desde allí al aeropuerto en ocho minutos, o disfrutar de las vistas casi inéditas de la ciudad que ofrece el tramo de A Zapateira, con la refinería, el castro de Elviña, la torre de Hércules, el puerto, la Universidad, hasta el puerto exterior de Ferrol... todo a tiro de una foto. Cuando se inaugure, claro.