El cuento del ron, el whisky y los mariachis


Érase una vez una sociedad que se despertó de unha longa noite de pedra (sirva la cita de felicitación al ganador del premio Carracedo de Periodismo por un trabajo sobre Celso Emilio Ferreiro) en la que el verbo votar era de escasa o nula declinación. El amanecer de libertad nos llenó de ilusiones individuales y colectivas. La euforia desatada en el alborear de la democracia duró (como los grandes amores) lo que dura un corto invierno. Del todo para el pueblo se pasó, a la velocidad del rayo, al todo a cuenta del pueblo. Recuerdo dos anécdotas, de sendos alcaldes ourensanos, que ilustran este rápido cambio. Uno de ellos, anfitrión de una comida oficial en los años ochenta, repartía parabienes entre los comensales con una muletilla inolvidable: «¡Comei, comei, que paga o pobo!». El otro, ya en la década de los noventa, colaba gastos de restaurantes con una anotación («el alcalde y cuatro más») que ocultaba el gusto del regidor a las comidas familiares pagadas por sus vecinos. Con estas actitudes, y similares, los rubores de los políticos se fueron disipando y las mamandurrias multiplicando. Este prólogo pretende ubicar los acontecimientos de esta semana que llevaron a líderes del PSOE a teles y periódicos de España para explicar que aquí, al lado del Cristo y As Burgas, se quema dinero público para que un exalcalde, su sucesor y un grupo de amigos ahoguen en alcohol las penas de una presunta prevaricación. Fue el cuento del ron, el whisky, la ginebra y los mariachis que, mucho me temo, no se puede cerrar con el clásico «colorín, colorado, este cuento se ha acabado». A la vista de lo dicho por los representantes del gobierno honesto (Áurea Soto, dixit), sobre que las inversiones en Gadis, Mercadona y locales hosteleros de Ciudad Real, Toledo, Alicante y Almería (¡ciudades con importantes relaciones económicas con Ourense!) fueron «gastos legais» me parece que a los cuentistas le queda cuerda para rato.

Y con este cuento, a la crónica de los siete días a través de siete ejemplares de La Voz, le quedan en el tintero las bodas de oro de la Feira do Viño do Ribeiro (magníficamente glosadas por Clodomiro Montero y Antonio Tabarés), la primera semana del nuevo presidente de la CEO (¡cuántas fotos con políticos y que pocas con empresarios!), las manifestaciones del 1 de Mayo (¡2.500 asistentes en una provincia de 32.000 parados!) o la dolorosa realidad de que el 65 % de los gastos de Cáritas son para socorrer necesidades básicas (agua, luz, comida, alquiler?) de unos vecinos cuyos gobernantes electos se lo gastan en ron, whisky y «gin-tonics».

La frase. «Non o considero para nada irrelevante, nin relevante». Así zanjó Raúl Fernández, diputado y jefe provincial del PSOE, las cuchipandas de sus compañeros del Concello de Ourense. Ni frío ni calor. Ni chicha ni limoná. Su compromiso con la ética y la decencia pública no sé si me parece irrelevante o, simplemente, una solemne majadería.

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