Las algas, nutritivas y rentables

ana f. cuba ORTIGUEIRA / LA VOZ

FIRMAS

CÉSAR TOIMIL

Dos jóvenes montan una planta de «verduras do mar» en Ortigueira

05 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Conservas Mar de Ardora S.L. constituye, ante todo, un reto personal y profesional para Sergio Baamonde López (Ferrol, 1980) y Alberto Sánchez de Toca Gusano (Ferrol, 1979). Estos dos emprendedores buscan en la innovación una salida frente «á precariedade do mundo laboral ou científico que sufre un universitario hoxe en día». Y canalizan buena parte de sus conocimientos, energía y patrimonio -reconocen que sin el apoyo familiar resultaría «inviable pola crise»- en la puesta en marcha de una planta industrial conservera, que procesará algas, en el polígono de Cuíña (Ortigueira).

Con una ya notable trayectoria académica y profesional en torno a las verduras del mar, Sergio y Alberto idearon este proyecto, un auténtico desafío: «A tarefa de converter as algas mariñas, un recurso natural ata agora pouco aproveitado no litoral galego, nun produto alimentario autóctono de grande valor nutricional e alta importancia económica, debido á súa abundancia, diversidade, calidade, demanda nacional e mundial, e nos mercados emerxentes».

Con esta meta se decidieron a impulsar Conservas Mar de Ardora S.L., con otra premisa clara: la explotación y el aprovechamiento sostenible de este recurso natural, posible gracias al trabajo de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) sobre las comunidades y especies de algas que han llevado a cabo en diversas instituciones científicas. Como explican los integrantes de esta sociedad, la innovación será clave, tanto en la gestión de la calidad como en las técnicas de procesado o las especies de algas a comercializar, sin olvidar la gestión medioambiental, la responsabilidad social corporativa, la prevención de riesgos laborales o la seguridad alimentaria y el desarrollo de futuros cultivos.

La inversión inicial ronda los 300.000 euros, financiados a través de un crédito dentro del Plan Ferrol, Eume y Ortegal, que cubre un tercio del presupuesto global; capital social, préstamos y la ayuda de las familias. La plantilla inicial será de tres empleados fijos y podrá aumentar hasta cinco o siete. Prevén iniciar la actividad a mediados del verano, aunque se muestran escépticos «pola burocracia».

La recogida de algas se extenderá por toda la costa gallega, directamente o a través de cofradías (inicialmente necesitarán entre cinco y diez toneladas). Después se elaborarán los diferentes productos en la planta transformadora que se está construyendo en Cuíña. A su favor juega el papel cada vez más relevante de las algas en la gastronomía, la mayor concienciación sobre una dieta sana y las propiedades que el trabajo científico y divulgativo les atribuye, el empeño y el ansia de mejorar de los artífices de la iniciativa.