Inquilinos de un edificio de la ronda de Outeiro aterrorizan al vecindario

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

PACO RODRÍGUEZ

El administrador afirma que ha llegado a un acuerdo con ellos para que se vayan y dice que reformará el inmueble

02 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«Tiran basura por las ventanas, orinan en el portal, montan peleas, incluso nos han amenazado», cuenta el residente en una vivienda próxima sobre algunos de los inquilinos del edificio 137 de la ronda de Outeiro. Sus quejas coinciden con las de otros vecinos y propietarios de tiendas de la zona. Todos prefieren permanecer en el anonimato, la mayoría por miedo a represalias. Critican la «falta de acción de la policía», que ha llevado a alguno de ellos a enfrentarse directamente a los inquilinos. Incluso se han producido peleas.

El 137 es un bloque de cuatro plantas propiedad de una sociedad limitada que alquila pisos y habitaciones. En sus bajos hay un locutorio, que ocupa el lugar de una antigua tintorería, y un café bar. Su fachada está bien conservada y cuenta con una farola entre el tercero y el cuarto. El cable que la alimenta llega al tejado. De él parten empalmes a varias ventanas. Los que llegan a los vanos más alejados son recientes y no están anclados al muro. En el portal se acumula basura, huele a orina y hay desperfectos varios.

Las quejas de los vecinos

El listado de quejas sobre los inquilinos problemáticos es inacabable. Los peores incidentes ocurren a primeros de mes, «cuando tienen dinero para beber» y estallan peleas. Los vecinos cuentan que incluso han amenazado a policías o que uno se lanzó sobre un coche patrulla. Sin embargo, no se habrían producido detenciones.

Hace tres semanas la policía tuvo que entrar en el inmueble. Una residente de toda la vida había fallecido y su cuerpo llevaba días tirado en el piso. Nadie avisó hasta que el olor fue tan fuerte que llegó la calle y otros vecinos lo hicieron. Recuerdan que los agentes dijeron que debía de llevar allí más de 15 días.

¿Por qué nadie llamó antes? Los vecinos que sí lo hicieron temen que parte de los inquilinos se dediquen a actividades ilegales y no quieran a la policía cerca. El clima de desconfianza y enfrentamiento es muy fuerte. «Solo queremos un barrio tranquilo», cuenta uno de los denunciantes al que llegaron a «amenazar» a su familia. Respondió «como se merecían» y dice que incluso le han ofrecido «perros» para ir a por ellos.

El administrador toma medidas

Quizá el conflicto no llegue a tanto. El administrador de la sociedad propietaria del inmueble, Ricardo Garay, explica que ya ha tomado cartas en el asunto. Los dos inquilinos «más problemáticos», procedentes de Sudamérica, se acaban de ir. «Les devolví el dinero, porque aunque tengan problemas no pueden crear conflictos con los vecinos. No puede ser», subraya. También ha pedido que se marche a una tercera residente que tuvo enfrentamientos.

Insiste en que no se generalice el problema a todos los residentes. Dice que algunos son vecinos de toda la vida y que otros, aunque tengan «dificultades» -dice que le han llamado de la Cocina Económica para alojar gente- no son conflictivos.

El próximo septiembre espera destinar pisos «recién reformados» a estudiantes. Afirma que cambiará la puerta principal por una «más segura» para que no entre gente sin llave y se arreglará el cableado de la fachada. También se reformarán el portal y las escaleras. Sobre todo, espera que la tranquilidad vuelva al 137 y sus alrededores tras la marcha de los inquilinos problemáticos.