Fernando García González-Valerio: «Dejamos Afganistán mucho mejor de lo que estaba en todo»

Alfredo López Penide LA VOZ EN AFGANISTÁN

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El coronel de la Brilat Fernando García González-Valerio tiene claro que se han cumplido los objetivos marcados, aunque reconoce que le hubiera gustado «conseguir más»

30 abr 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

A escasas semanas de tomar el vuelo de regreso a España, el máximo responsable del contingente de la Brilat desplegado en Afganistán, el coronel Fernando García González-Valerio, tiene claro que se han cumplido los objetivos marcados hace seis meses: «Hemos sido muy ambiciosos y hemos conseguido muchas cosas. Reconozco que me hubiera gustado conseguir más, pero esto es Afganistán y hemos tenido que combatir contra el invierno, la nieve, el barro, el frío...».

-¿Considera que deja el país mejor de lo que se lo encontró?

-Sí, absolutamente. Solo hay que ver cómo llegamos y cómo lo dejamos. En todos los aspectos, por todos los retos y desafíos, lo hemos dejado mucho mejor. Problemas claro que hay, pero también cosas positivas. Hemos realizado operaciones con el Ejército Nacional de Afganistán en lugares de la insurgencia a los que nunca se había llegado.

-¿Y el futuro? ¿Cómo lo ve?

-Soy optimista, moderadamente optimista. A nivel político, en Kabul, los afganos quieren que Afganistán sea gobernado solo por afganos. Creo que se alcanzará una serie de acuerdos entre los actores y se llegará a un statu quo, sobre todo en Badghis. La insurgencia que tenemos tiene muy poca carga ideológica, hay pocos líderes que sean verdaderos talibanes. En España, hace siglos diríamos bandoleros. Son bandoleros por mera supervivencia. Uno de los problemas tremendos en la provincia es la droga.

-En relación con esto, hay quien advierte de que las operaciones contra los campos de amapolas pueden incrementar los ataques de los insurgentes.

-Existe riesgo cuando haces una operación de erradicación. Te vas a encontrar mucha insurgencia porque están defendiendo su modo de vida y su forma de ganar dinero.

-Además de la respuesta militar, ¿se ha pensado en ofrecer alguna alternativa a los campesinos?

-Hay alternativa, pero creo que debería ofrecerse algo más realista. El kilo de trigo se vende por tres dólares y el de opio por cien veces más. Sí que hay alternativas, pero primero debería haber un plan global a nivel nacional y, luego, algo más realista.

-Y con el repliegue, ¿teme un alza de los hostigamientos?

-Existe la hipótesis de que, de cara a una futura negociación, los grupos insurgentes quieran posicionarse. Cuantos más ataques hagas contra el ANA o contra el ISAF más te valoran. Eso les da fuerza dentro de la insurgencia. Es una de las hipótesis de trabajo. Aquí trabajamos militarmente desde la más probable a la más peligrosa. Hasta ahora hemos tenido problemas con la insurgencia, encuentros, combates, pero fue por las operaciones que hemos hecho. Uno de nuestros cometidos, de cara al siguiente contingente, ha sido dejar la situación de seguridad lo mejor posible para que el relevo se centre en el repliegue.

-Antes hablaba de desafíos. ¿A qué se refiere?

-Diría que desafío es todo. El terreno y las condiciones meteorológicas, la insurgencia, el impulsar el ANA hasta los límites a los que lo hemos impulsado? Nos hemos paseado con el Ejército y la policía por todos los bastiones de la insurgencia sin ningún tipo de problema. Está siendo un desafío la gobernabilidad. Otro desafío ha sido el mantener la tensión durante seis meses estando tan lejos de casa.

-Militarmente, ¿qué lección se va a traer de Afganistán?

-Ser responsable de la vida de 1.200 hombres y mujeres me ha hecho madurar muchísimo. Creo que he sido capaz de crear un equipo y hemos aprendido que es importante conjugar operaciones militares y civiles.