Disfrutando del primer destino

María Cobas Vázquez
MARÍA COBAS O BARCO / LA VOZ

FIRMAS

Emigró por la situación laboral en España, y ahora descarta volver

30 abr 2013 . Actualizado a las 14:10 h.

No tenía ese espíritu aventurero al que desde el Gobierno aluden para justificar la fuga de recién licenciados cuando decidió coger un avión y buscarse la vida fuera. Lo que tenía, según Elena Dosouto confiesa, era la desesperación de ver que «enviando una media de 100 currículos al día» no había conseguido ni una simple entrevista. De hecho, ni una respuesta, «ni siquiera negativa», añade. Ya no hablemos de un empleo. La frustración de ver que los tres años en la universidad no estaban teniendo salida laboral, por mucho que cuando la escogió «se decía eso de que nunca iba a faltar trabajo», es lo que llevó a esta enfermera a pensar en irse. En su mente estaban Inglaterra e Irlanda.

En la elección del destino pesó el idioma -tenía el nivel de bachillerato, y el inglés siempre le había gustado- y también la burocracia. Se explica, pensaba (la experiencia le dijo que no era así) que el papeleo para convalidar el título sería fácil.

Apenas un mes después de empezar a buscar, el 7 de septiembre de 2011 cogía un avión con destino a Baile Atha Cliath, Dublín en irlandés, «lengua extraña donde las haya», apostilla. Se decantó por Irlanda «quizás por eso de que es una tierra celta, pero no sabría muy bien decir por qué». Y lo hizo con un trabajo de au-pair (niñera) en el que estuvo durante nueve meses. Reconoce que no fueron los más felices de su estancia en Dublín, pero sí le sirvieron para dar un salto exponencial en su dominio del idioma; imprescindible para lograr un empleo cualificado.

Poco antes de lograr su número en el registro del Colegio de Enfermería Irlandés, entró a trabajar como auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos. Reconoce que el trabajo en el geriátrico «no es lo mío», pero agradece la oportunidad porque le sirvió para «profundizar en un inglés más técnico» y al mismo tiempo ir conociendo «cómo funciona por dentro la sanidad irlandesa». La llegada del número de registro le valió un ascenso a enfermera que le facilitó aspirar a un puesto similar en un hospital privado, el mismo en el que sigue trabajando. Lo combina con algún turno extra en un hospital público universitario. Allí está en los servicios de UCI y Urgencias, que es en los que le gustaría quedarse. Busca especializarse en cuidados críticos y cardiología. Ahora que el idioma no es una traba, asegura que «si tienes algo de experiencia y le pones ganas, no es difícil encontrar trabajo».

Elena reconoce que las enfermeras españolas están muy bien valoradas en Irlanda. Su sistema educativo es diferente y se considera que los de aquí «estamos mucho mejor formados». «Acaban la carrera y no pueden, sin curso previo, hacer tareas que en España se consideran básicas, como hacer una extracción de sangre o poner una vía intravenosa», cuenta. Además, valora el sistema de ascensos «hay muchas más posibilidades», dice; y también «de formación».

Más de año y medio después de irse, reconoce que aunque no entraba en sus planes emigrar, «ahora creo que me arrepentiría si no lo hubiese hecho». De momento se queda hasta final de año. ¿Después? «Probablemente me embarque en otra aventura», avanza.

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