Santi Piñeiro, meta juvenil del Marín, debutó el domingo con el primer equipo, pero como delantero. Protagonizó, de tacón, una asistencia de gol
24 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Santi Piñeiro, de 17 años, cumplió el domingo uno de sus sueños. Después de pasar los últimos ocho años en las categorías inferiores del Marín, el portero juvenil franjiazul debutó con el primer equipo. Ocurrió en su tercera convocatoria.
El estreno del canterano sería uno más en la historia del club marinense de no ser por que el meta no blindó la línea de gol. Santi jugó los 23 minutos que estuvo sobre el terreno de juego en San Pedro de delantero centro.
Su oportunidad llegó en el minuto 67 del duelo que enfrentaba al Marín contra el Unión O Grove. El 9 franjiazul se lesionó la rodilla en un salto, y Toño Lodeiro, el entrenador, echó mano de Santi, estudiante de 1º de Bachillerato en el Illa de Tambo.
«Estaba muy nervioso», señala el portero cuando saltó al campo de San Pedro. «No paré de correr hasta el final del partido, quería hacerlo bien».
No defraudó. Todo lo contrario, aportó mucho peligro en ataque y una gran jugada suya casi finaliza con el balón en el fondo de las mallas de la meta defendida por el grovense Andro. En el minuto 82, Santi condujo el balón hacia la portería, y al sentirse presionado por un central rival, asistió con un sofisticado taconazo al atacante Dani Domínguez, que no acertó a marcar el tanto del honor del Marín.
«Fue una pena que no marcara», subraya Santi, que se incorporó a la disciplina del club marinense como infantil en la temporada 2007-08.
Toño Lodeiro destacó que Santi «jugó con muchas ganas y tiene calidad». El preparador de San Pedro también precisó que el juvenil «hizo unos cambios de juego bastante buenos, lo que demuestra que es un portero que sabe jugar con los pies».
También elogiaron su habilidad en la línea de ataque sus compañeros de equipo. «Varios jugadores, bromeando, me preguntaron qué hacía jugando de portero cuando lo hice tan bien de delantero», recalca Santi.
Su experiencia no se limita a la punta de ataque. Siendo cadete, jugó de defensa central dos partidos, posición que repitió como juvenil. Pero Santi confiesa, una y otra vez, que su pasión es la portería. Idolatra al madridista Iker Casillas y Oliver Khan, el arquero alemán que lució la camiseta del Bayer Múnich durante 15 años.
«Por muy bien que lo haga en el campo, a mí lo que me gusta es jugar de portero», insiste. «No me olvidó de la portería». De hecho, jugando en la calle de niño, Santi ya se inclinaba hacia esa demarcación. «De pequeño ya era portero cuando jugaba con mi hermano mayor. De aquí no me muevo», sentencia.