«La ciudad debe ser un trabajo de arquitectos, no de leguleyos»

Rodri García A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

CESAR QUIAN

«Todos dicen ¡qué pena! pero seguimos haciendo trapalladas»

21 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Carlos Pita Abad cumple un mes como presidente de la delegación en A Coruña del Colegio de Arquitectos de Galicia. El aterrizaje ha ido bien, «tranquilo» y una vez en el cargo «nos encontramos con lo esperado. Ahora hay que intentar arreglarlo».

-¿Y cómo se arregla?

-Eso es competencia del Decano y la junta de gobierno de Santiago. La delegación de A Coruña somos un voto en esa junta. Me imagino que será un ajuste laboral, un ajuste del Colegio, abriéndose a nuevos campos.

-¿Fue fructífero todo el debate generado durante las elecciones?

-No soy político... Mi experiencia de las elecciones es que la gente se pone muy nerviosa (risas). Tenía la sensación de que la gente estaba jugando a las elecciones y hablaba mal del vecino... Miserias.

-Ahí el Colegio va por delante con listas abiertas.

-La tradición democrática del Colegio se remonta a su fundación y hasta en la época de Franco se mantuvo.

-Ser profesor de la Escuela, ¿favorece su labor?

-Ser profesor permite estar muy al día, ser muy consciente de lo que piensan, hacen y padecen las nuevas generaciones.

-¿Saben que van a emigrar?

-Por desgracia sí. También hay mucha gente que no se quiere mover de aquí. Hay algunas ideas, a ver si a través del Colegio somos capaces de hacer algo, a ver si podemos buscarles esa cursilada que dicen ahora de los nichos de trabajo, a ver si podemos prepararles un terreno mejor.

-¿Existe ese terreno?

-Sí, sí. El arquitecto tiene una formación muy rica, trabajas desde las ciencias a las letras, estudias matemáticas, lees filosofía, hablas de arte... Es una formación que exige mucho tiempo, generalista, universal y por eso hay arquitectos que se están dedicando a muchas cosas: diseño gráfico, gestión cultural... Es más que el ejercicio de la profesión. Los jóvenes, y nosotros, van a tener que ampliar campos y sobre todo recuperarlos.

-¿Recuperar cuáles?

-Ahora hay un polémico e incomprensible borrador de la ley de servicios profesionales donde empiezan a dar atribuciones propias de los arquitectos a otras profesiones que no tienen la formación que tenemos nosotros, ni muchísimo menos.

-¿Es el caso de los visados?

-No, no es eso. El Colegio dependía mucho de los visados para vivir, para mantener esas cuentas absurdas que tenemos. Y los estamentos oficiales para las obras oficiales no exigían el visado. Es un tema delicado. El Colegio tiene que saber adaptarse a los tiempos, no estar dependiendo de prebendas.

-¿Y cómo harán eso?

-El arquitecto es necesario y cada vez más aunque pueda parecer lo contrario. Tenemos que saber comunicar la necesidad de nuestro papel, que no seamos simplemente unos firmones. Hay una parte de la profesión que se ha dedicado exclusivamente a firmar. Tenemos que hacer ver que no somos un mero trámite burocrático.

-Cuando construyen un adefesio, ¿es culpa del arquitecto?

-Algo de culpa tendrá. Si lo hizo, o lo consintió, o bajó la cabeza, o se lo permitió al cliente... Algo de culpa tendrá.

-El cliente de un arquitecto, ¿no siempre tiene razón?

-Siempre la tiene, pero a veces la gente no sabe bien lo que quiere y se deja asesorar poco. Si cumple la legalidad, puede hacer la casa como quiera, pero hay que asesorarlo. Hay que elegir un buen arquitecto y confiar en él. Es un tema complicado.

-Ya dejó claro que no le gustan las terrazas de María Pita.

-Yo que creo que a nadie, no le gustaban ni al que las hizo. Esa pérdida de tiempo, de esfuerzo y de dinero se podía haber ahorrado manteniendo unos protocolos de proceder en la ciudad.

-¿Es mejor lo que se ve desde la ciudad que la ciudad misma?

-Eso dicen entre los de Cee y Corcubión: los de Corcubión que se j... porque ven Cee, y al revés (risas). A Coruña geográficamente es de una potencia increíble. Y lo que hemos hecho, lo que se va construyendo, va desmereciendo. Ves fotos antiguas de la ciudad y a todo el mundo le gustan y dice ¡qué pena! Todos qué pena pero seguimos haciendo trapalladas.

-¿Que le gustaría construir?

-De pequeño soñaba con construir el nuevo estadio del Deportivo. Ahora, si me dejaran, lo que haría es derribar unas cuantas cosas, hacer cirugía urbana.

-¿Qué derribaría?

-Vamos a hacer amigos... Lo que hicieron con el Papagayo: nos sacaron la putas y nos dejaron una putada. Suprimiría mucho de lo hecho en los últimos 20 años. Se habla del desarrollismo, evidentemente ahí está el Agra. Eso se hizo con un régimen ilegal fruto de un golpe de Estado. Pero en democracia y con todas las leyes en la mano que hayamos tolerado la perversión y la destrucción de nuestras ciudades a pesar de tener legislaciones adecuadas creo que es para hacer un ejercicio de autocrítica e intentar enmendarlo. Eso me duele más, que en un régimen legal se hayan consentido recalificaciones y modelos de ciudad poco claros.

-¿Y ahora está claro?

-Hay gente muy buena que está pensando. Habrá que darles cancha y dejarles hacer. La ciudad hay que volver a recuperarla como un trabajo del arquitecto, sea urbanista, sea paisajista, pero del arquitecto y que no sea un trabajo de leguleyos. Lo que más falta en estos momentos de crisis es pensar las cosas, pero ¿quién está pensando?

Carlos Pita Abad Presidente de la Delegación del COAG