Han pasado seis años pero no somos pocos los que añoramos la fugaz etapa inicial en la que el Dolce Vita ejerció como selecta e innovadora tapería. Supuso un soplo de aire fresco en la anquilosada oferta del tapeo vilagarciano. Jesús Liedner dejó entrever en aquellos pocos meses mucho de lo que era capaz de hacer de fogones adentro. Inquietud y vocación no le faltaban. Formación tampoco. A sus 24 años acababa de finalizar sus estudios en la Escuela Superior de Hostelería de Galicia tras haber pasado antes por el ciclo de Hostelería y Turismo del C.I.F.P. Carlos Oroza de Pontevedra. Pero las dificultades que la propia estructura del local y de su cocina ofrecían para ejercer como tapería terminaron por llevarle por nuevos derroteros y reconvertir su propuesta hacia una cervecería con vocación noctámbula. Perdimos -de momento- un cocinero pero ganamos un excelente barman, extraordinariamente atento, cordial, detallista y meticuloso en su trabajo, que ha sabido crear un ambiente acogedor, casi familiar, en el que lo difícil resulta sentirse extraño. La decoración en madera, los omnipresentes espejos y las pinturas de techos y paredes ayudan a propiciar ese entorno.
Cuando Jesús optó por reconvertir su local en una cervecería tuvo claro que tampoco sería una cervecería al uso. «Tenía que destacar sobre todo por la calidad del producto», reconoce. Y vaya si lo hace. A espaldas de la barra Dolce Vita luce seis grifos con seis tipos diferentes de cerveza. Las hay que se mantienen en el tiempo. Otras van rotando según la temporada o la disponibilidad. El afán es siempre agradar y, cuando se puede, sorprender al cliente. Por la variedad de la oferta y por las exquisitas maneras -casi un ritual- a la hora de servir una de estas cañas. «No hay grandes secretos. Tener el vaso correcto, saber echarla y darle tiempo», nos dice Jesús mientras vemos como la espuma crece y decora dos grandes copas de una densa y aromática cerveza tostada.
Además de estos seis grifos, el Dolce Vita cuenta con una carta de cervezas con más de 50 referencias, de incontables tipos y procedencias, a las que hay que añadir algunas otras que el local oferta de forma puntual.
De martes a viernes Jesús Liedner se quita el gusanillo de la cocina ideando y preparando las sublimes tostitas de cortesía con las que acompaña cada vino o cada cerveza. Un trabajo casi de orfebre con un resultado tan intenso en sabor como el de las mejores cervezas. Y siempre diferentes. En los últimos cuatro meses ha preparado 105 tostas distintas, como atestigua la libreta en la que figura detallada su elaboración y numeradas según el día que se sirvieron. «Quizá algún día haga un libro con esto», nos confiesa. No sería mala idea. Delicias como la tosta de sardinilla sobre lechuga, zanahoria, mayonesa, beicon frito y paté de aceitunas, la de gulas y gambas al alioli con rulo de cabra o la miniempanada de atún, beicon y calabacín bien merecerían tal reconocimiento.
En torno a la medianoche, principalmente los fines de semana, el Dolce Vita se pone más golfo. Se atenúan las luces y la música gana presencia, aunque como reconoce el responsable del local, «la música nunca es la protagonista, la utilizo solo para crear ambiente».
Pero también a esa hora el Dolce Vita marca diferencias. Su apuesta por los combinados premiums viene de lejos. Desde sus inicios realmente. Hoy se pueden encontrar allí más de cincuenta ginebras premiums -algunas tan exclusivas como la Monkey 47 o la Citadelle Reserva- y una excelsa selección de whiskis y rones añejos. Y de nuevo la mano, el mimo y el cuidado de Jesús le aportan ese plus que los convierte en un disfrute realmente excelso.
FICHA
LOCALIZACIÓN
Avenida de la Marina, 98. Vilagarcía
HORARIO
De martes a domingo, a partir de las 18 horas
CIERRA
Los lunes
ESPECIALIDADES
Cervezas nacionales y de importación (cuenta con seis grifos). Combinados premium. Coctelería de verano
EN CLAVE PERSONAL
LAS JOYAS DE LA CASA
De lo más alto de una estantería Jesús rescata una botella de Westvleteren 12, considerada «la mejor cerveza del mundo». Pero para curiosidad, la Brew Dog Sink the Bismarck, una cerveza escocesa de ¡41 grados! ¿Su precio? En torno a los 120 euros la botella de 33 cl.
EL FUTURO
«No renuncio a tener algún día mi propio restaurante. O un salón de eventos. Pero necesito tiempo y quizá un paréntesis. También me gustaría, por ejemplo, tener una tiendecita de cervezas y quesos»