Llegó ayer la ministra de Fomento a Ourense tras meses clamando el gobierno local por su presencia. Y, sin embargo, los focos previos a la cita no estaban puestos en ella, sino en otra mujer, en la edila de Urbanismo, la socialista Áurea Soto. Llamada en un primer momento a un papel secundario, la concejala socialista se llevó buena parte de los titulares en la primera parte de la jornada ante el amago de plante del alcalde, que vino a decirle a Ana Pastor que sin Áurea no había reunión. Hasta hubo tiempo ayer para un encuentro fantasma del alcalde con el secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, convocado por la vía de urgencia desde el Concello y que nunca llegó a producirse.
La tensión previa a la reunión fue en aumento. Tras casi dos horas de encuentro, apenas hubo lugar para las concesiones entre políticos de diferente color político. En ese escenario, Agustín Fernández tenía obviamente todas las de perder, ya que estaba rodeado por rivales políticos. Pese a ello no se amilanó y su discurso crítico rebajó la euforia de los populares. El que más lejos llegó fue José Manuel Baltar, que no dudó en calificar la jornada de ayer como un día «para lembrar».