Sonia Boubeta compagina su labor como soldado profesional en el cuartel general de la Brilat con la de madre de dos niños y la de remera de alto nivel. Mientras espera a que la Justicia se pronuncie sobre su imputación en una supuesta trama de dopaje, Sonia Boubeta aspira a seguir engrosando su abultada nómina de triunfos. «Es difícil compatibilizar todo, pero se puede. Hay que tener ayuda, tanto de la institución militar como de la gente de casa».
-¿El Ejército ayuda en lo que es la conciliación laboral?
-Sí. Me han dado facilidades a la hora de ir a entrenar, para ir a competiciones... No suelo tener problemas.
-Natural de Meira, ¿cuando comenzó su vinculación el remo?
-Empecé con 13 años, con lo que han pasado veinte. A nivel personal, el remo te da la satisfacción de que te marcas unos objetivos y, al final, los logras, el compañerismo, vivir experiencias... Son cosas que te nutren para luego afrontar distintas situaciones de la vida.
-¿Parecen aspectos muy semejantes a los que, a priori, se pueden obtener en el Ejército?
-Sí, sobre todo lo del compañerismo. Hay situaciones en las que uno solo no puede hacer nada si los demás no te ayudan.
-¿Cómo compagina el deporte de élite con lo militar?
-Es complicado, porque, como todos, es un deporte que requiere constancia. Entrenamos seis veces a la semana y, en el momento en que vas de maniobras continuadas, lo cortas.
-¿Y qué faceta la llena más?
-Me llena todo. La de deportista porque llevo más de la mitad de mi vida haciendo remo y a alto nivel, y lo del ejército... Siempre me ha gustado el tema de la seguridad y al final acabé siendo militar, y me gusta.