El reloj vuelve a estar parado

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

GUSTAVO RIVAS

Una avería en el eje de las agujas ha obligado a una nueva reparación

26 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Una imagen que debería ser excepcional se ha convertido en habitual. Sí, el reloj floral de los jardines de Méndez Núñez volvió a aparecer sin agujas. Otra vez, cuando no hacía ni seis meses de la última ocasión en la que la ciudad se despertó con él incompleto. Los destrozos producidos en la zona durante los últimos días, con la rotura de bancos, hacían que se apuntase de nuevo a un culpable: el botellón.

Sin embargo, desde María Pita indican que nada tienen que ver en esta ocasión con el vandalismo asociado a esta práctica juvenil. No, el problema ahora se debe a una avería localizada en el eje de las agujas. Esta producía que se retrasasen y, por tanto, que no diesen la hora correctamente.

Que la avería se deba al uso normal o la acción de los vándalos queda en el terreno de las incógnitas. Solo las cámaras instaladas en el jardín pueden despejar la duda. Fuentes municipales descartan, en principio, la segunda opción. Sea como sea, los operarios retiraron las agujas por la mañana para arreglarlas a la mayor brevedad de tiempo.

Este apremia. Precisamente es ahora, a las puertas de las vacaciones de Semana Santa, cuando las cámaras de los turistas buscan ese icono coruñés por excelencia. Y, como los trabajos no se aceleren, los visitantes que acudan del jueves en adelante se quedarán sin que el reloj marque las horas en su instantánea.

Tres arreglos en dos años

La presencia de las agujas del reloj floral ha sido en los últimos años intermitente. En septiembre del 2011 amanecieron destrozadas tras una noche de botellón. Una de ellas se pudo arreglar, mientras que la otra tuvo que ser sustituida íntegra. El Ayuntamiento se tomó el incidente como un hecho aislado. En unos días, el 10 de octubre, volvió la normalidad a la zona.

Esta duró apenas dos días. El 12 de octubre otro botellón descontrolado volvió a causar estragos. En esta ocasión el reloj amaneció directamente sin agujas. Se supo que todo respondía a una suerte de reto en el que algunos jóvenes demostraban su valor atreviéndose a quitarlas. Ante esta situación el gobierno local, frustrado, tiró de freno de mano: las agujas no se colocarían de nuevo hasta que se diseñase un sistema de protección adecuado.

Así, durante diez meses el reloj estuvo parado. Todo hasta que se instaló una cámara de visión nocturna apuntando directamente a él. De este modo, se podría identificar al autor de los daños. La medida surtió efecto. Desde agosto del 2012 no se tuvo constancia de ataques al grupo floral, aunque ello no significa que todo discurriera con normalidad.

Sí, porque días después, el 15 de octubre el relojero municipal tuvo que retirar la aguja del minutero. Un fallo en su contrapeso era la causa. Teniendo en cuenta los precedentes la mayoría pensaron en otra nefasta consecuencia del vandalismo. Dos días después, se repusieron junto a las cámaras.