Quien sigue de cerca los pasos del Club Deportivo Ourense por la Segunda B sabe que el esfuerzo del equipo ha sido notable a lo largo de un curso complicado, que comenzó caótico y continuó con la máxima ilusión. El punto de ayer en Alcalá representa un pasito más, la lógica dice que dos victorias en los ocho compromisos restantes podrían ser suficientes para continuar un año más en la categoría. Quizás sea necesario rascar algo más, pero el objetivo está a la vista. Y eso que nadie arroja la toalla. Hasta el desahuciado Marino Tenerife Sur se rebela y el Guijuelo de los mil problemas económicos se aproxima a cuatro puntos de los rojillos, aún ocupando plaza de promoción. Toca apretar los dientes. Sí, como si no lo hubieran hecho en O Couto durante meses. La competición es así de exigente.