En Navia tapó la firma de la Xunta y en el auditorio no incluyó a Feijoo en la inauguración
17 mar 2013 . Actualizado a las 21:06 h.Fue conseguir la cesión de la gran zona verde de Navia al Concello para que los grandes cartelones con el anagrama de la Xunta cambiaran de bando. Casi como si fuera algo natural, el emblema y el nombre del Concello apareció al pie de estos identificadores, mientras desaparecía el de la institución autonómica.
Obviamente, la maniobra de cambio fue inmediatamente advertida y se preguntó por ella a Caballero. El alcalde, sin titubear, la reconoció y dio sus explicaciones. Algo así como que si la administración municipal va a gestionar ese jardín carecía de sentido que figurara la Xunta en los paneles identificativos.
Desde la Xunta se protestó, pero tampoco expresó una gran sorpresa. A fin de cuentas, es algo que viene pasando, una política que el alcalde vigués aplica desde que llegó a la alcaldía. La delegada autonómica, no obstante, calificó de «miserable» el hecho de que Caballero se quisiera atribuir las obras de la Xunta modificando la identificación de los carteles. En tono irónico, expresó su confianza en «non ver na Delegación da Xunta o nome do Concello». Pese a estos dardos tan directos, Caballero no se dio por aludido.
Así, tampoco tuvo reparo en su momento en compartir con el presidente de la Xunta la inauguración del auditorio de Beiramar, proyecto al que contribuyó el Concello con 12 millones de euros de su presupuesto y el Gobierno autónomo con 18. Ese día no hubo descubrimiento de placa en el recinto, pero al día siguiente, como algo natural, en las escaleras apareció una placa que identifica al alcalde como inaugurador de este contenedor cultural que tanta polémica ha generado sin mencionar a Feijoo.
En otras ocasiones lo que hace Caballero es visitar obras que han realizado conjuntamente ambas administraciones y llegado el momento las inaugura. No le afecta que a pocos metros un gran cartel señale a la Xunta como financiadora casi exclusiva, como es el caso de la calle Escultor Gregorio Fernández. Una situación similar se produjo con las obras de Manuel Álvarez, en Cabral, también financiadas por la Xunta y que el alcalde se atribuyó.