Las hermanas de armas tomar

nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

Irene y Rosi Vilaboa dirigen al Bueu Atlético en 1º Nacional de balonmano

01 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Irene y Rosi Vilaboa llevan toda una vida implicadas en el mundo del balonmano, tanto en la pista como en el banquillo. Sárdoma, Porriño, Ría de Vigo, selección gallega juvenil, A Guarda. Y desde hace más de dos años, comparten la dirección deportiva del Bueu Atlético absoluto, conjunto que milita en Primera División Nacional. Son sus entrenadoras, se entienden a la perfección y comparten filosofía en la cancha de juego.

Los inicios de las hermanas Vilaboa en el balonmano datan de sus años en las aulas. En el colegio fueron tentadas por un profesor a intentarlo en este deporte y quedaron hechizadas. Irene fue portera. Rosi extremo izquierdo.

Al mando del timón del Bueu Atlético, Irene es la primera entrenadora del combinado y su hermana Rosi ejerce de segunda. Las dos lideran al conjunto, aunque este año, están atravesando momentos de mucha dificultad. El Bueu es colista, aunque está de lleno en la lucha para evitar el descenso, ya que la salvación está a un solo punto.

Antes de aterrizar en el banquillo buenense, lucieron el escudo del Club Balonmano Sárdoma, y años más tarde comenzaron entrenando la base del equipo vigués. «Nuestra afición por el balonmano empieza en el colegio», precisan las hermanas.

En el Sárdoma sus vidas se separaron. Irene estuvo 13 años en la disciplina del Porriño, y aunque su hermana entrenó en el club porriñés dos años, estuvo otros dos formando la cantera del Ría de Vigo.

En Porriño sus carreras deportistas volvieron a cruzarse y ficharon posteriormente en A Guarda por el Novás. Además, compaginaron el trabajo en los clubes con su responsabilidad al frente del combinado juvenil autonómico. Con la Gallega, incluso se colgaron una medalla de bronce en un campeonato.

En la actualidad, cumplen su tercer año como preparadoras del Bueu Atlético. «Conseguimos el ascenso a Primera Nacional en nuestro segundo año tras quedarnos a las puertas en el primer año», recuerdan.

Pare Irene y Rosi no hay diferencias a la hora de dirigir a un equipo masculino o uno femenino, exceptuando «las típicas bromas». De hecho, «nunca tuve problemas con los jugadores, ni ellos conmigo», resalta Irene. Matiza, sin embargo, que en los entrenamientos de combinados femeninos impera la técnica, mientras que en los conjuntos masculinos reina, sobre todo, la táctica colectiva.

Liga competitiva

Las dos eluden comparar el nivel de balonmano del presente con el de hace años, ya que muchos achacan a la crisis económica la disminución en la calidad de los planteles. «No vamos a entrar si este año la Primera nacional es mejor o peor que otros años», afirman Irene y Rosi. «Pero la verdad es que es una liga muy competitiva y con muy buenos jugadores».

Para muestra, lo apretado de la liga. El Bueu, Lalín, Coruña y Cangas están solo separados por dos puntos en la zona baja de la tabla, y los tres primeros clasificados, de uno. «Está siendo una temporada dura, ya que muchos de los jugadores no tenían experiencia en la categoría, aunque juegan bien», apuntan las dos entrenadoras.

Las dos vivieron juntas el Mundial de Balonmano que ganó España, pese a que no pudieron presenciar choques en vivo «por culpa de los entrenamientos». No obstante, entre Internet y el televisor no se perdieron ni un instante del mundial.

Anoche, las dos estaba a lo suyo, dirigiendo al Bueu Atlético, que es lo que les apasiona. Prometen que evitarán el descenso de su equipo. La lucha sigue viva.