Pese a que hubo varios intentos, nunca llegó a dotarse a la agrupación boirense de sede propia
21 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Desde que tuvo que abandonar el edificio de Vilariño debido a su mal estado, la Cruz Roja boirense viene pidiendo a gritos disponer de una sede propia y en condiciones. Hubo algún que otro intento por parte del Concello para dar respuesta a esta demanda, pero ninguno salió adelante.
El más ambicioso fue publicado en las páginas de La Voz tal día como hoy del 2002: «El ejecutivo boirense proyecta invertir 600.000 euros en un edificio de uso social». La idea era ubicar en dicho macroinmueble una guardería, un centro de día y el local para la Cruz Roja.
Este proyecto no llegó a ejecutarse en su totalidad, si bien es cierto que sí se construyeron la guardería y el centro de día. Mientras, a la organización humanitaria se le adjudicó un local en el centro social. Pero la entidad necesita más espacio para desarrollar su actividad. Desde hace meses, está inmersa en la reforma del viejo edificio de Vilariño, que ya está siendo utilizado como almacén. Sin embargo, mantiene la reivindicación de contar algún día con una sede amplia y en condiciones.