La entidad gremial restaura sus tesoros más preciados, el más antiguo de 1580
17 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.No es fácil calcular su valor, que lo tienen, y mucho. Pero para los cuatrocientos miembros que forman en la actualidad el Gremio de Mareantes se trata sobre todo de su carga simbólica, «de lo que representa cada pieza», como dice su actual presidente, José Luis Arellano. Son una decena los objetos de plata que ya ha comenzado a restaurar el gremio para ponerlos en valor. Todos ellos permanecían custodiados en el Museo de Pontevedra, que los guarda en depósito, pero irán saliendo en función de su recuperación, que realiza un taller de Vilagarcía.
La joya del conjunto, como dice Arellano, es quizá el cetro del Teucro, que data como reza su inscripción del año 1580 y que la entidad gremial más antigua de la ciudad (se fundó como Cofradía del Corpo Santo en 1320) porta cada año en la tradicional procesión del Corpus Christi. «Esta insignia solo cede en importancia ante el Santísimo; los mareantes creen que la procesión no puede salir si no sale su imagen».
El cetro del Santísimo es precisamente la primera de las piezas que se restaura, ya que la intención de la cofradía del Gremio, la del Corpo Santo, es sacarlo como hacen habitualmente en procesión en Semana Santa. Ya tuvo un arreglo en 1910 que costó cuatro pesetas, y en 1922 los mareantes también constataron que estaba rota y debía arreglarse.
La espada, la balanza y el escudo de San Miguel, así como su cetro y las dos cruces procesionales para los pendones de San Miguel y San Telmo son las otras piezas que pasarán por taller, así como otra de las más emblemáticas, la nave de San Telmo, obra del platero pontevedrés Antonio Casal. Esta es la que más arreglo necesita y se prevé que pueda estar lista en junio para el Corpus. «Tendremos que desmontar la cubierta del galeón -señala su restaurador-, rehacer toda la arboladura de madera, los mástiles... Hay mucho trabajo por delante y vamos a tener la ayuda de un maquetista». El barco data de 1850 y en 1879 la entidad pagó a José de Prado 30 reales de la época para la limpieza y dorado de la nave. «Son nuestros símbolos y lo importante es lo que representan», dice Arellano.