Diálogo de sordos en el Concello de Ourense

José Manuel Rubín SIETE DÍAS, SIETE VOCES

FIRMAS

17 feb 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

La carrera de la zafiedad ya había comenzado en la campaña electoral cuando los entonces candidatos del PP y del PSOE a punto estuvieron de llegar a las manos. Rosendo Fernández había encendido la llama en la Cadena Cope: «É vostede tan inútil como ignorante para as políticas de Ourense». Paco Rodríguez no se quedó atrás: «Ignorante é vostede que di que costa o bus cinco euros. É que é tonto. Eu son ignorante e vostede é tonto». Y entre tontos e ignorantes sigue la cosa aunque ahora Paco Rodríguez haya mudado en Agustín Fernández. Ahí está el rifirrafe del viernes sobre la tensa espera en el Concello de Ourense para una entrevista, que no se produjo, entre alcalde y jefe de la oposición. El regidor se enrocó en no recibir al portavoz del PP calificando de coacción la petición de reunión (que le había sido formulada por escrito siete días antes) y este escenificó una espera teatral de tres horas y media. Por sus egos, más propios de imberbes mozalbetes que de servidores públicos, aparcan el diálogo sobre los intereses generales de los ourensanos. Están a un metro de distancia en la Consistorial pero a un mundo de lejanía en la percepción de la realidad. Si un alcalde no es capaz de recibir al portavoz de la primera fuerza política, aunque no le gusten ni las formas ni el discurso, ¿qué nos espera al resto de ciudadanos? ¿Es esa la fuerza moral de la que se dota el regidor para censurar a la ministra de Fomento cuando rehúsa recibirle a él? Al mandatario, que representa a todos los vecinos y no solo a los votantes del PSOE, le toca la iniciativa de la plática para poner fin a ese diálogo de sordos (o de tontos e ignorantes) que tanto daño le hizo, y le hace, a la política de la capital.

La frase. No tiene la contundencia de la de Feijoo («Bárcenas me repugna») ni el morbo de la de la cantante Rosa en A Coruña («Tengo muchas ganas de hacer el amor con todas las personas que vengan a verme») pero exhala certeza, sentido común y reflexión. Es de Fernando Sánchez Salinero: «El nivel de corrupción que tenemos es brutal pero no es un problema de fulano o mengano; es el sistema el que está corrupto». Estas y otras reflexiones aparecen en su último libro, ¡No es una crisis, es un cambio estructural!, de obligada lectura para los que quieran sacarse la venda y ver que la sociedad necesita bisturí y no parches para solucionar la mal llamada crisis económica.

El dato. La Xunta pretende eliminar todas las ferias del vino y hacer una sola en Galicia. Nunca es tarde si la dicha es buena. Lo que necesitan los vinos de Valdeorras, O Ribeiro, Monterrei y Ribeira Sacra es proyectarse en España y en el mundo y captar mercados más allá de Finisterre. Cuando los políticos cesen en sus luchas cotidianas quizás llegue el momento de reivindicar que la provincia de Ourense sea la elegida para esa gran cita vinícola que con buen criterio pretende lanzar la Xunta.