Los promotores del Barrio do Cura aseguran que no han recibido notificación de demanda del BBVA, con el que se financia la parte del proyecto que incluye el asilo de Pi y Margall. Admiten que si no se llega a un acuerdo en breve, ejecutará sus garantías y saldrá también a subasta, como el resto de las propiedades. «Es su obligación cobrar las deudas», advierten.
El derribo del viejo asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados todavía no cuenta con licencia. La promotora esperaba obtenerla antes de las pasadas Navidades, algo que no se produjo. La previsión era que entre el derribo y la gestión urbanística transcurriera un año y medio.
El edificio fue adquirido a la congregación en el 2003 por 8,5 millones de euros, en un momento en el que nada hacía presagiar la crisis que iba a azotar al sector inmobiliario y por ende a la que iba a convertirse en una de las actuaciones urbanísticas más ambiciosas de los últimos tiempos.
Los sucesivos retrasos en las tramitaciones provocaron que el proyecto se viera involucrado en el declive de la construcción hasta el punto de llegar a la lamentable situación en la que se encuentra hoy.