El falso secuestro de un niño que resolvió una mujer anónima

Una dependienta lo halló perdido pero la policía no le pidió detalles


lugo / la voz

El niño de tres años que desapareció el pasado lunes por la tarde durante 40 minutos al salir de la escuela de música municipal del Uxío Novoneira no fue secuestrado. No es que la policía haya llegado a tal conclusión, porque sigue sin disponer de ninguna pista, al menos oficialmente. Pero fue la mujer que encontró al chiquillo quien se preocupó de buscar a los padres para contarles los hechos, ya que la policía ni le pidió sus datos ni le preguntó nada.

Tras ver el asunto publicado en La Voz y del temor de los padres a un posible secuestro frustrado, investigó su teléfono para informarles de lo ocurrido y sacarles del temor.

Así ocurrió

Y tal como les contó, esta lucense, dependienta en una tienda del centro, salió de trabajar el lunes a las seis y se encontró a un chiquillo de tres años vagando por la Praza da Soedade y diciendo: «Mamá... papá... ¿donde estáis?» Pasados algunos minutos, y tras comprobar que el niño no jugaba al escondite porque nadie le atendía ni hacía caso, se acercó a él y le preguntó donde estaban sus padres. El chiquillo de tan corta edad, que había salido a las seis de la escuela de música sin esperar por sus progenitores, no sabía explicarle nada de su situación, y solo preguntaba por los padres. Cuando ya eran las seis y cuarto decidió llamar a la Policía Nacional, que envió un coche patrulla a la plaza en menos de diez minutos. Se arremolinaron entonces muchos de los curiosos que un rato antes no veían a un niño perdido. Una de las personas que formó el multitudinario corrillo, y que parecía estar de vinos por la zona, dijo ser enfermera de pediatría y lo cogió en brazos, ante la impasibilidad de los policías nacionales. La mujer que lo había encontrado, tras la llegada de la esta experta y de los agentes se inhibió y pasó a un segundo plano. Antes de marcharse preguntó a los policías si necesitan su nombre o algún otro dato, a lo que le contestaron que no era necesario.

Las dos policías

Mientras tanto en el Uxío Novoneira -ya eran las seis y media- afloraban las lágrimas y se mascaba la tensión cuando llegó una patrulla, en este caso de la Policía Local, requerida por los profesores de música. Confirmaron que el niño no estaba en ningún aula ni con familiares, buscaron la foto de la ficha, pidieron la descripción de la ropa, y sobre las 6,35 avisaron por radio de la ausencia del chaval. Inmediatamente respondió la Policía Nacional que lo tenían localizado en la cercana Praza da Soidade. Y también en ese preciso instante, la que se había presentado como enfermera de pediatría toma la iniciativa y se marcha con el niño en brazos hacia la escuela de música, seguida unos metros por detrás por los policías, que se dejan llevar por la situación.

Es esta mujer la que entrega el niño a sus padres, mientras los agentes nacionales y locales seguían de testigos. Tras las escenas de tensión propias del encuentro, la policía no identifica a la mujer que llevaba al chaval en brazos a pesar de la petición insistente del padre. Por otra parte, ya no quedaba ni rastro de la mujer que lo había encontrado y a la que le dejaron marchar sin preguntarle nada. Así que, una vez producido el encuentro y dispersados los curiosos, los padres se quedan con la duda de si ha podido ser un secuestro fallido porque ni una policía ni la otra son capaces de dar respuesta, y con ese disgusto se marchan a casa.

Al verlo al día siguiente en los periódicos, la dependienta insiste en la policía hasta que le facilitan el teléfono de los padres para sacarlos de sus dudas.

A la vista de los hechos, los padres del chiquillo deciden dejar constancia por escrito del desaguisado y el miércoles acudieron al registro de la Xunta a presentar una escrito de queja, que luego fueron a entregar a los profesores de la escuela de música, quienes estaban reunidos con la concejala de Educación estudiando el caso.

Agradecimiento

Los padres, que no tienen más que palabras de elogio para la ejemplar dependienta, también quisieron ayer mostrar su agradecimiento a los profesores por el trato recibido durante el suceso. Sin embargo, le dejaron una copia del escrito a la edila en el que le explican que un centro educativo con niños de tan corta edad debe cumplir la ley y garantizar su seguridad. Es decir, necesita un control estricto de que solo los padres o tutores autorizados pueden ir a buscarlos, debe evitar que los menores puedan salir a la calle y perderse, o incluso ser víctimas de un rapto en medio del tumulto descontrolado que se produce a las horas de entrada y salida.

La moraleja de esta historia con final feliz es que sobran cuerpos policiales y faltan más bedeles y ciudadanos ejemplares como la dependienta.

crónica Un chaval de tres años que se perdió al salir de la clase de música

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