Antonio Ramilo fue alcalde, senador y presidente patronal
19 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Lo fue casi todo en la vida pública en el período 1966-2000. Primero presidente del Sindicato Provincial de la Construcción, Vidrio y Cerámica -en el sindicalismo vertical-, luego alcalde y procurador en Cortes, después fundador y presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, más tarde senador por Coalición Popular (anticipo de AP) y finalmente presidió la patronal gallega desde 1991 al 2000. Tuvo un final que quizá no podemos asegurar se mereciera: se le acusó de despilfarrar el dinero de la CEG empresarial, que él siempre negó. A su muerte, un periódico nacional titulaba: «La patronal pagará el agujero dejado por Antonio Ramilo hasta 2015». Él llegó a admitir un desfase contable de seis millones de euros, pero no se consideró responsable de lo ocurrido. Y aún fue al final de la década de los sesenta presidente de Acción Social Empresarial, donde a pesar de su alineación nos consta que se reunió algunas veces con CC.OO.
Había nacido en el seno de una familia económicamente fuerte, ya que su padre, Octavio Ramilo Portela, muerto el 11 de noviembre de 1955, había fundado la empresa de granitos, Ramilo, S.A., que teóricamente dirigió nuestro personaje, aunque lo hizo más nominalmente que de otra manera, entregado como estaba a los sucesivos cargos públicos. Vino al mundo el 24 de mayo de 1928 en Buenos Aires (República Argentina) y lo hizo como Antonio Belarmino Ramilo Fernández, según la partida de defunción sin el Areal que se añadía, y que no empleó en la documentación oficial durante mucho tiempo, aunque su madre sí firmaba Josefina Fernández-Areal Vidal. Al documentar la muerte de nuestro personaje, a las nueve horas del 25 de enero del 2006, tampoco aparecía el Areal en el Registro Civil. Estudió Economía y Derecho en Deusto pero se licenció en la primera de las ramas docentes en la Universidad Complutense en 1950.
Trabajó en su especialidad marítima una temporada en Madrid hasta que la muerte de su padre le hizo instalarse en Vigo para hacerse cargo de la empresa. No nos consta que volviera e ejercer el derecho, aunque estuvo de alta en el Colegio profesional entre marzo de 1977 y enero de 1999. Era un hombre cultivado y sabía ser exquisito en el trato, con algunas excepciones: por ejemplo el fútbol, donde el apoyo al Celta, que le hizo presidente de honor, le ponía destemplado y grosero en el campo. También en la vida pública, sobre todo en su etapa en la patronal, era ultraliberal, defensor del capitalismo a tope y enemigo declarado de los sindicatos. No parecía la misma persona en su proyección pública, a veces, y en el cuidado trato que daba a los amigos y conocidos.
El 6 de abril de 1970 tomó posesión del cargo de alcalde, sucediendo a Portanet, de quien dijo que había tenido una entrega total al cargo, algo que pensaban muchos de los vigueses de entonces. En un momento dado, Ramilo afirmó: «Para agrupar compactamente nuestras más prietas las filas -como cantábamos cuando éramos jóvenes- es necesario, en primer lugar, descubrir y eliminar en nosotros mismos ese gusano que albergamos en mayor o menor grado los vigueses y, quizás, todo el género humano. Me estoy refiriendo al gusano, a la carcoma del individualismo y el personalismo». Entre las aportaciones más sugerentes que hizo en la Alcaldía estaba el Plan Trienal, para periodificar las inversiones, así como la creación de la Gerencia de Urbanismo y la solicitud de un Área Metropolitana, que entonces también fracasó.
La creación de un Jardín Botánico estuvo entre sus objetivos fallidos. A la urbanización, A Doblada y la Ronda, por ejemplo, le dedicó mucho dinero. Fue el promotor del primer aparcamiento subterráneo en Porta do Sol, que entonces era todavía Capitán Carreró. Esta infraestructura se hizo con un préstamo de la caja, que Ramilo, como los alcaldes de la época, presidía por entonces.
Dimitió en 1974 y le sucedió después de una larga interinidad de Tomás Massó Bolívar, Joaquín García Picher, que tomó posesión el 14 de septiembre de ese mismo año. El propio Ramilo consideraba como los logros más importantes el Colegio Universitario y el Plan General de Ordenación Urbana, aprobado a primeros de diciembre de 1970, que había sido largamente esperado, así como la creación de más de 5.300 nuevos puestos escolares.
memoria de vigo Por Gerardo González Martín
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