El vallado del monte provocó hace una década una ardua polémica
18 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Con el fin de tratar de zanjar la histórica guerra entre ganaderos y comuneros, la Xunta decidió hace una década vallar la sierra barbanzana. El sistema elegido propició la aparición de un tercero en discordia: el colectivo de cazadores. Varias entidades de aficionados se pusieron en pie de guerra, al considerar que la utilización de alambre de espino podía dañar, tanto a las especies de caza, como a los perros.
Pese a que tal día como hoy del 2005, con la polémica en su punto álgido, La Voz publicaba: «La Xunta descarta retirar el alambre de espino de la sierra»; pocos días después cedía a las presiones de los cazadores. De hecho, el 26 de enero, las páginas del periódico recogían el cambio de postura: «La Xunta accede a colocar malla cinegética en los montes».
Si bien es cierto que el vallado de la sierra marcó el principio del fin de las disputas entre comuneros y ganaderos, también lo es que, en algunos tramos, el cierre existente deja mucho que desear. Hay zonas con espinos y otras con tal embrollo de alambres que encierran un peligro similar.