Que Vilagarcía está imposible para aparcar no es una novedad. Después de veinte años acudiendo a esta ciudad a diario para trabajar, como es mi caso, puedo dar fe de ello. Pero todo es susceptible de empeorar. Los usuarios de la explanada delantera de Fexdega se han quedado sin sitio durante las fiestas porque un circo ocupó el asfalto y obligó a buscar alternativas. Los preciados huecos que con suerte podías encontrar a lo largo de las calles Rodrigo de Mendoza, Ramón Cabanillas o Celso Emilio Ferreiro ya no están y la bolsa de aparcamiento que existe tras el edificio que ocupa el número 28 de Rodrigo de Mendoza -en la parte este de Fexdega- está tan saturada que hasta los gorrillas se han desplazado hasta allí. Tras un par de vueltas alrededor del río del Con emprendes rumbo hacia el centro y te aventuras a probar suerte por Os Duráns. Ni siquiera el 25, día de Navidad, era posible encontrar un hueco para dejar el coche. De modo que solo quedan dos opciones por explorar para conseguir aparcar gratis: la TIR o el recinto posterior de Fexdega. En el primero suele haber hueco los días laborables. En el segundo, sobra todo el espacio disponible. Hubo días a lo largo de las fiestas que ahora terminan con solo dos coches ocupando la gran explanada. Quienes optan por esta opción deben caminar cinco minutos más, algo que se podría evitar abriendo las puertas de Fexdega.