El padre Oro es una referencia en los estudios sobre el Renacimiento
11 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.José García Oro (Lalín, 1931) es doctor en Teología, Historia Eclesiástica y Filosofía y Letras. También es profesor emérito titular de Paleografía y Diplomática en la Universidad de Santiago de Compostela. Este franciscano, especialista en el Renacimiento español, plasmó su saber en más de medio centenar de libros. Toda una vida de estudio e investigación que se ha visto premiada con el Manuel Iglesias Grande, de Celanova, galardón recibido a través de la Academia Auriense Mindoniense de San Rosendo. Un trabajo monumental, el de un hombre sencillo, que continúa enredado en sus investigaciones para que sigan saliendo nuevos libros, a su ritmo, con los que hacer historia, la de la España de finales del siglo XV y la del XVI. Hoy el padre García Oro es una referencia intelectual no solo en Galicia sino en el mundo hispánico.
-¿Cómo recibió la concesión de este premio?
-Pues no me enteré hasta días después porque estuve bastante atareado debido a diversas cosas. La verdad es que saber del premio me ha desconcertado porque no me esperaba nada parecido.
-Es el reconocimiento a toda una vida y nada menos que concedido en un acto académico en Celanova.
-No conozco la historia del premio ni la de la Academia, cuyo presidente fue alumno mío. Pero reconozco que me hace muy feliz.
-Tiene usted una larga y envidiable trayectoria de publicaciones.
-Estudié toda la etapa del Renacimiento, una de mis especialidades es el cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros, y publiqué cinco ó seis libros sobre él en las universidades de Toledo, Granada, Alcalá y Canarias. También estudié el Renacimiento y América. De mi tierra, Lalín, tengo un librito sobre la Terra do Deza en la Edad Media. Lo de mis libros, en parte se debe a María José Portela, una gran colaboradora. Hicimos un pacto cuasi matrimonial, ella hacía las transcripciones de los documentos y yo el resto. Y publicamos más de 75 libros. Pero hace tres años que se murió.
-¿Cuánto hace que dejó la enseñanza en la universidad compostelana?
-Llevo ya diez años jubilado. Tengo ochenta años y la universidad me hizo nombrar dos veces profesor emérito. Hasta mis 75 años puedo decir que estuve trabajando en la Universidad de Santiago.
-¿A qué se dedica en la actualidad?
-Pues hay que seguir con coraje. Yo me levanto a las seis de la mañana y me acuesto a las once de la noche. Tengo muchos trabajos que voy sacando con otros colaboradores. Cada año sale un libro de historia de cosas, unos más grandes, otros más pequeños. Ya me siento rebajado por la edad, pero no me siento apartado del trabajo. La mayoría de la gente se porta muy bien conmigo. Puedo decir que yo recibí cien veces más de lo que pude dar. Siempre con esa calma, seguir en la línea vale la pena.
-Usted vive en el convento de San Francisco de la capital compostelana. ¿Cómo le ven sus compañeros allí?
-Conmigo han sido buenos. Siempre vieron bien que yo fuera a la Universidad y el resto del trabajo lo aceptan muy bien. Ahora no tenemos el grupo de hermanos de otros tiempos. Lo que ganó es el edificio de San Francisco, este convento es como una ciudad en pequeño, tiene un templo precioso, un hotel, el convento de frailes, el Museo de Tierra Santa y Oriental y el Centro Juan XXIII de ayuda a la educación popular. Más de 80 personas tenemos en el edificio.
-¿Qué opina acerca de las humanidades y su enseñanza en estos tiempos?
-Hay que tener sensibilidad por las humanidades. Vemos que otros mundos están asomándose. Hay mucha gente en la universidad. Las tres universidades dieron fruto en Galicia. Yo no soy pesimista a pesar de que me desconciertan muchas cosas.
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