Es partidario de la libertad de rebajas y rechaza de plano la ampliación de horarios
09 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Luis Redondo Sayáns (Moraña, 1957) es director gerente de Loxa Equipamientos S.L. y vicepresidente de Aempe. Aunque recalca que habla a título personal, esa doble condición le permite tener una más amplia perspectiva de cómo le está afectando la crisis al comercio local. La liberación de horarios y rebajas, la subida del IVA, la supresión de la extra de Navidad a los empleados públicos en una ciudad con 20.000 funcionarios, el aumento del paro y el retraimiento del consumo, el precio de los alquileres, la rigidez de los bancos para renovar pólizas... De todo ello se resiente el sector, pero aunque el panorama es bastante desolador, quiere dar un mensaje optimista y esperanzador.
-¿La radiografía de la crisis del comercio local es muy diferente al de otras ciudades?
-La situación por la que está pasando el comercio de Pontevedra no se diferencia mucho de la de otras ciudades. La pequeña diferencia que pueda haber es por el tipo de población, fundamentalmente de funcionarios con unos ingresos más o menos estables. Pero el empleado público también sufre la crisis, tiene hijos en paro, le suprimen la paga extra y se retrae en el consumo.
-¿Se puede calcular la repercusión en el comercio de la supresión de la extra?
-Va a ser difícil cuantificarlo, pero se va a notar muchísimo y el daño en una ciudad como Pontevedra será brutal. Aquí hay unos 20.000 funcionarios y el 80 % tienen unos sueldos medios que no pasan de 2.000 euros, o sea que no son sueldos increíbles. La paga de Navidad era como una lotería que se repartía entre todo el comercio, era dinero que circulaba.
-¿Y cómo se sobrevive en esta situación de crisis?
-En el comercio había empresas saneadas y muy estables que en este momento tienen una pérdida de liquidez muy grande porque la facturación bajó mucho y los gastos no se vieron compensados en la misma proporción. Entonces, fueron tirando de los recursos propios, ahorros, stocks. La gente que está aguantando es la que tenía granero y ha ido tirando de ahí. ¿Cuánto tiempo más puede aguantar? Depende del granero que tenga cada uno, de lo dispuesto que esté a que se vacíe y del tiempo que dure la crisis.
-¿El que resiste gana?
-Sí y también puede llevar al suicidio comercial. La preocupación es grande, pero yo, personalmente, soy optimista y tengo la esperanza de que esto remonte. Lo que no se puede transmitir es más miedo y agobio, hay que animar a la gente. En cuanto empiece a crecer un poquito el empleo, el consumo se reactivará. Por otra parte, también hay que ser conscientes de que venimos de una época de un consumo irracional que tiene que racionalizarse. Ahora estamos en un cambio de ciclo, en un momento de ajuste, y hay que abrirse a nuevas fórmulas comerciales y de negocio para ser competitivos.
-Su empresa lo está haciendo.
-Hay que reinventarse y dar paso a la gente joven con formación e ideas. Loxa tiene dos tiendas y acabamos de abrir una nueva en Virgen del Camino, Dehades, un nuevo y exclusivo concepto de decoración donde damos cabida a exposiciones pictóricas de artistas. Con la incorporación de mi hijo a la empresa, también diversificamos el negocio hacia la hostelería y tenemos Alcrique, en la calle José Casal.
-La libertad de rebajas se ha vendido como receta para dinamizar el comercio y sobre eso hay disparidad de opiniones. ¿Cuál es su posición?
-Yo hablo en nombre propio cuando digo que soy partidario de liberalizar las rebajas. Cada uno tiene que comprar y vender como quiera y como pueda. Ya había rebajas encubiertas todo el año. Llamémosle promociones, semana blanca, el mes de no se qué... Lo que quieras. Y a quien realmente beneficiaban era a los grandes grupos, que tienen unas armas que el pequeño comercio no tiene. Además, cada vez más consumidores ya no compraban en diciembre, sobre todo ropa, esperando a las rebajas. Y en enero, el comerciante tenía que tirar los precios para poder vender. Si adelantas los descuentos, aunque sean más pequeños, puedes vender más ahora.
-O sea, desregular es asumir una realidad que ya existía.
-Muchas veces la sociedad va por delante de la norma. En teoría había una ley de comercio que regulaba las rebajas, pero esa normativa muchos se la saltaban e incluso fabricaban productos específicos para las rebajas. Yo insisto en que en eso soy liberal. Tú vende un producto al precio que creas que puedes venderlo y que sea atractivo para el comprador, en la época del año que quieras y como puedas. Otra cosa es la libertad de horarios. De eso no soy partidario en absoluto.
-¿La solución no es tener más tiempo la puerta abierta?
- Yo creo que no. Los horarios sí tienen que estar regulados. La ampliación favorece a las grandes superficies y perjudica muchísimo al pequeño comercio y a sus trabajadores, con los que tiene un vínculo que no tienen las grandes empresas. El pequeño comercio también genera mucho empleo y hay un mayor reparto de los beneficios, que vuelven a repercutir en la zona.
-¿Cuáles son los sectores comerciales más afectados ahora mismo por la crisis?
-Sectores, como el textil, en los que la presión de los grandes grupos es más fuerte y sufren una mayor competencia. En otros, como el mío, que vende un producto de segunda necesidad, el consumo se retrae porque las casas están más o menos equipadas y no hay renovación.
-¿Es factible reducir márgenes comerciales para ser más competitivos?
-Imposible. Con la subida del IVA, la bajada de las ventas y con los mismos gastos de producción, esa fórmula no se puede utilizar. Lo que hay que hacer es un ejercicio de imaginación e intentar comprar mejor y buscar productos más innovadores.
-Entre esos gastos está el precio de los alquileres ¿Sigue siendo alto?
-Yo creo que los precios de los alquileres ya se redujeron y los arrendamientos se están renegociando a la baja. Desde luego, los propietarios que quieren alquilar tienen que ajustar y me consta que lo están haciendo.
-¿Y cómo afecta al sector la rigidez del sistema financiero?
-Los bancos pasaron de meterle el dinero en las manos a la gente casi sin garantías, a pedirte todas las garantías del mundo y un montón de contraprestaciones para renovar una póliza, que además la vinculan a que le contrates un seguro o un plan de pensiones. No me parece ético.
Luis Redondo Sayáns director gerente de Loxa Equipamientos y vicepresidente de aempe
«La libertad de horarios perjudica mucho al pequeño comercio»
«Los grandes grupos ya hacían todo el año rebajas encubiertas»
«En cuanto crezca un poco el empleo, el consumo se reactivará»