Un cruce de líneas en la Red hace de una casa la centralita de Poio

Alfredo López Penide
López Penide POIO / LA VOZ

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KIKO DA SILVA

Google da a entender que su teléfono es el del Concello

08 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El sonido del teléfono en casa de Daniel Rivera, un vecino de Poio oriundo de Uruguay, se ha convertido todas las mañanas en una pesadilla. Y todo por Google.

Es meter en el conocido buscador las palabras «concello» y «Poio» y el primer teléfono al que remite, debajo del epígrafe «Web do Concello de Poio - Municipio de Interese Turístico», no es al de la casa consistorial, como sería lo lógico, sino al domicilio de Daniel. De hecho, no solo aparece su teléfono, sino que la dirección con la que, en principio se asocia al Ayuntamiento es la suya particular. «Son unas quince llamadas confundidas todos los días, de lunes a viernes. Es un trastorno», lamentó.

«Llevamos meses con este problema y nos dicen que no hay forma de solucionarlo. La única solución que nos dicen es que cambiemos de número», algo a lo que, en principio, no están dispuestos. No en vano, tendrían que ponerse en contacto con familia, tanto la de aquí como la del otro lado del charco, allegados, conocidos y amigos.

«Es un error, no sé de quien... Todo el mundo se puede equivocar, el problema es que no se ve una solución», lamentó. En su caso, la situación es más acuciante por el hecho de que, durante las mañanas, Daniel aprovecha para trabajar desde casa. Se trata de horas en las que se produce el mayor flujo de llamadas debido a que los servicios del Concello están operativos en ese mismo tramo horario. «Tengo que dejar mis cosas para atender el teléfono y hacer de secretario».

Este vecino de Poio entiende que es el Concello quien debería, por la cuenta que le trae, ponerse en contacto con Google para subsanar el error. Pese a ello, los técnicos municipales le han comunicado que «escribieron a Google, pero que no es posible. Que cambie de teléfono, que para mi sería otro trastorno».

Eso sí, Daniel Rivera resalta que sus interlocutores son comprensivos y «se disculpan».

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