Española con todas las de la ley

Rosa Estévez
Rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

MONICA IRAGO

Ariana Costa consigue la nacionalidad que llevaba años reclamando

23 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer, a eso del mediodía, Ariana Costa se convirtió oficialmente en ciudadana española. Se obró el milagro en la Comisaría de la Policía Nacional de Vilagarcía, donde, tras ocho años de lucha, le entregaron su DNI. «Parece mentira que una cosa tan pequeña haya dado tanto trabajo», comentaba. Y es que esta joven lleva ocho años intentando ser reconocida como lo que es: una española nacida en Venezuela, sí, pero española al fin y al cabo.

Un error en la tramitación de sus documentos condenó a esta joven a vivir sin papeles durante una larga temporada. Hubo un tiempo en el que, mientras esperaba que se solucionase el problema, se amparó en el carné de extranjero. Luego, cuando nació su hijo, decidió no renovar el NIE para evitar que eso entorpeciese la consecución de la nacionalidad. Mantuvo el pulso, pero hace un mes decidió rendirse y solicitar, de nuevo, el carné de extranjera, para «estar un poco más resguardada».

Un regalo adelantado

Eso fue hace un mes. Ayer tenían que entregarle el documento. Sin embargo, apenas lo ha tenido en sus manos unos minutos. Y es que el correo le llevó a Ariana el miércoles un regalo de Navidad adelantado. «Estaba en casa y vino la vecina a traer una carta para mi hermana, que la habían metido en el buzón que no era», cuenta Alicia, la hermana mayor de nuestra protagonista. El membrete, del juzgado de Vilagarcía, le dio mala espina. «En cuanto me llamó mi hermana y me dijo que tenía una carta del juzgado, me puse nerviosa, pensé que iba a ser una mala noticia», decía Ariana. Por eso no quiso perder tiempo y pidió que le abriesen el sobre de inmediato. «Y era la partida de nacimiento literal que me hacía falta para poder sacar el DNI».

Incapaz de creérselo, Ariana salió a la carrera. Y con sus propios ojos comprobó la buena nueva. Ayer por la mañana se levantó temprano, muy temprano, y a primera hora estaba en la Comisaría de la Policía Nacional para pedir hora y hacerse el carné de identidad. «No estaba la chica que me atendía siempre, hasta me dio algo de pena que no estuviese ella porque siempre fue muy amable», cuenta Ariana. Pero, por suerte para ella, le tocó otro funcionario diligente que, tras oír su historia, le dijo que si reunía la documentación necesaria -el empadronamiento y las fotos- le daban el carné en el mismo día. No hizo falta que se lo repitiesen dos veces: Ariana salió dispara hacia A Illa para reunir lo que le hacía falta. «En el Concello, en cuanto les expliqué en el registro para qué era, Dopico [el encargado] me dijo que me daba el papel pitando». Y así fue. Tras una parada para hacerse las fotos, Ariana volvió a Comisaría para convertirse oficialmente en ciudadana española. Y a eso de las doce del mediodía estaba celebrando su bautizo nacional con un café en un céntrico establecimiento de Vilagarcía. «Cada vez que venía por este tema a la comisaría o al juzgado, al acabar venía aquí a tomar un café. Siempre triste».

Compartir alegría

Los dueños de la cafetería, ubicada en la Alameda de Vilagarcía, compartieron con ella las penas. Ayer compartieron por fin la alegría, y como ellos todos los que conocen a Ariana. «Me dicen que compre una botella de champán francés para celebrarlo», dice la joven, echando un vistazo a un mensaje de teléfono. Pero recién estrenada su españolidad, enseguida matiza: «Mejor un cava».

Sobre la mesa, Ariana tiene su cartera, y dentro de ella, en el lugar reservado, el DNI. «Ya casi estuvo a punto de perderlo», bromeaba su hermana. Ariana encaja las bromas con buen humor. Ahora que ya es española, ¿por dónde tiene previsto empezar a ajustar su vida a su nueva nacionalidad? La respuesta no es fácil: son demasiadas las cosas que llevan en suspenso demasiados años. «Sacarme el carné, estudiar, inscribirme en el registro de parejas de hecho...». Y es que ni siquiera eso último podía hacer hasta ahora. «Me pedían un certificado de Venezuela conforme estoy soltera», señala. Pidió a su prima, que vive al otro lado del Atlántico, que le hiciese la gestión. «Y resulta que tenía que ir en persona y con tres testigos a recogerlo. Es increíble. ¡Si salí con doce años de allí!».

Afortunadamente, esas incongruencias de la burocracia parecen haber quedado atrás. Y ante Ariana se abre la posibilidad de envolverse en la normalidad de cualquier ciudadana. Ya espera a las próximas elecciones. Sean cuales sean, «voy a meter en el sobre las papeletas de todos los partidos políticos. La verdad es que mucho no me ayudaron, ¿eh?». Así que puede que emita un voto nulo. Pero voto.

El documento

por el que tanto

tuvo que luchar

llegó en un sobre sin certificar

«Ahora podré registrarme como pareja de hecho. Hasta ahora no podía hacerlo»