La AG-55 presenta graves deficiencias de mantenimiento

La maleza invade los arcenes y la valla está rota en algunos puntos

<span lang= es-es >Maleza</span>. Los «plumachos» y otros arbustos invaden las cunetas y, sobre todo, las medianas de la AG-55.
Maleza. Los «plumachos» y otros arbustos invaden las cunetas y, sobre todo, las medianas de la AG-55.

carballo / la voz

El 30 de diciembre de 1997, con nocturnidad (ya había anochecido) y dicen los más críticos que también con alevosía (en medio de una enorme polémica y fuertes medidas de seguridad), el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, inauguró la AG-55, la autopista que une A Coruña con Carballo. Cortó la cinta de la vía de comunicación y, consecuentemente, también la de los peajes, en los que entonces había que pagar 1,47 euros (trayecto completo).

Hoy, casi 15 años después pocas cosas parecen haber cambiado desde entonces. Para utilizarla, eso sí, hay que desembolsar 2,35 euros, un 59,8 % más que en 1997. A pesar de este encarecimiento, la vía, se quejan los usuarios, apenas ha sido objeto de reformas, salvo las imprescindibles, consecuencia, sobre todo, de los desprendimientos que se han producido en los últimos tres años.

El más reciente, el pasado 25 de septiembre, a apenas 300 metros del peaje de Arteixo, en dirección A Coruña. La caída de rocas produjo daños en varios vehículos y desde hace unas semanas mantiene cerrado parte de un carril durante unas horas, mientras realizan trabajos de fijación del talud.

Pero no son los desprendimientos las únicas deficiencias con las que los usuarios de la AG-55 se encuentran a diario. Al margen de sus famosas curvas (61 en solo 33,1 kilómetros) y sus limitaciones de velocidad poco propias de una autopista (hay tramos limitados a 80 kilómetros por hora) hay otros problemas para los automovilistas. Las medianas, invadidas por maleza (en algunos casos las plantas invaden parte del carril más próximo) comienzan a parecer jardines botánicos (hay plumachos, tojos, zarzas...) y la maleza cubre también parte de las vallas protectoras, de forma que es imposible saber si por ellas puede colarse algún animal. El pasado día 6, por ejemplo, dos jabalíes provocaron un accidente múltiple al intentar cruzar los carriles. En algunas zonas, además, los días de lluvia se producen debido al deficiente drenaje, grandes charcos.

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